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Medicina regenerativa: ¿necesito infiltraciones tras una lesión?

Dentro de la medicina regenerativa las infiltraciones son utilizadas para mejorar la recuperación de las articulaciones, músculos y tendones tras una lesión o patología.

Una vez que se ha producido una lesión deportiva lo primero que debemos hacer es acudir a nuestro médico especialista en Medicina del Deporte para que evalúe la importancia de la misma y todos aquellos músculos, huesos, tendones o articulaciones a los que ha podido afectar.

Uno de los métodos que pueden ayudarnos a recuperarnos de una lesión son las infiltraciones de distintos tipos según la patología que suframos. Las más habituales en la medicina regenerativa son las infiltraciones de factores de crecimiento, las infiltraciones de ácido hialurónico y las infiltraciones de corticoides. Te contamos en qué casos se utilizan cada una de ellas, para qué sirven y quiénes son susceptibles de recibir este tipo de tratamientos.

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Infiltraciones de factores de crecimiento

¿Qué son los factores de crecimiento? Los factores de crecimiento o growth factors son unas proteínas que se encuentran presentes en nuestra sangre y que tienen funciones de comunicación intercelular a la hora de regenerar lesiones. Al someternos a un tratamiento de infiltraciones de factores del crecimiento, estos se obtienen de nuestra propia sangre, sin infiltrar ningún agente externo a nuestro cuerpo.

Las infiltraciones de factores de crecimiento son uno de los métodos más innovadores y con mejores resultados a la hora de tratar lesiones musculares frecuentes en deportistas (tendinopatías, lesiones musculares como desgarros o roturas de fibras, fracturas, lesiones de cartílagos) y otras como artrosis o pseaudo-artrosis.

Se trata de un procedimiento muy sencillo y rápido que suele constar de entre dos y cinco infiltraciones que se realizan directamente sobre la zona lesionada. Será el médico el que determine qué número de infiltraciones será necesario en función de la evolución clínica del pacientePrimero nos sometemos a una extracción sanguínea, de donde se obtendrá nuestro plasma rico en factores de crecimiento, esperamos alrededor de una hora (el tiempo necesario para centrifugar la sangre y obtener el plasma) e inmediatamente después nos sometemos a la infiltración.

Tras la infiltración debemos pasar unas 48 horas de reposo deportivo, haciendo vida normal por lo demás, y tras esto podemos continuar con nuestra rutina deportiva, notando la mejoría habitualmente a partir de la segunda infiltración.

Infiltraciones de ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un  importante glicosaminoglicano que se presenta de forma natural en la sinovial de las articulaciones. Debido a ello, las infiltraciones de ácido hialurónico tienen buenos resultados para tratar los problemas de articulaciones en las que existe una fricción excesiva (en el caso de condromalacia rotuliana en los ciclistas, por ejemplo), ya que el ácido hialurónico actúa como lubricante y protege las articulaciones durante el ejercicio. Es común su uso en el caso de lesiones de rodillas, tobillos, caderas y hombros.

El tratamiento con ácido hialurónico es también frecuente en los casos de artritis y osteoartritis: mediante estas infiltraciones se normaliza la cantidad de líquido sinovial en las articulaciones y además se reduce notablemente el dolor y la inflamación que aparece asociado a estas patologías.

El tratamiento, al igual que en el caso de las infiltraciones de factores de crecimiento, es muy rápido y sencillo y se realiza en el ámbito ambulatorio.

Infiltraciones de corticoides

Las infiltraciones de corticoides se usan preferentemente en los pacientes de osteoartrosis que no han conseguido resultado con otros métodos no invasivos, como tratamientos antiinflamatorios y analgésicos. Suele aplicarse cuando se sufre esta patología en la rodilla, ya que es una articulación de fácil acceso y donde la infiltración es sencilla.

El tratamiento es simple y rápido y consiste en infiltrar el corticoide en la articulación, el cual sobre la misma su potente efecto antiinflamatorio. Sus efectos pueden durar desde unos días hasta un mes completo, dependiendo siempre de la patología y de cada paciente.

Se trata de un tratamiento sencillo y de rápida recuperación que nos ofrece buenos resultados en un tiempo récord.

Recuerda que debes consultar a tu médico para que te aconseje qué tipo de tratamiento es el que mejor se adapta a tu lesión o patología.