Dietas, Nutrición

Cómo seguir motivado con la dieta que iniciaste en septiembre

Trucos para mantener la motivación y conseguir alcanzar los objetivos saludables que nos propusimos a principio de curso.

Septiembre es uno de los meses estrella del año para comenzar con los propósitos saludables. «Este nuevo curso me pongo en forma» o «Este nuevo curso comienzo a comer mejor» son dos de las frases más escuchadas en todos los hogares.

Por norma general, solemos comenzar con mucha energía, poniendo todo nuestro empeño en los nuevos objetivos. Sin embargo, un par de meses después parece que comenzamos a perder fuelle: el estrés por temas de trabajo, el cansancio, la llegada del frío o la dificultad a la hora de conciliar vida social, laboral y ejercicio y dieta son algunos de los problemas que pueden presentarse en esta época del año y que pueden hacer que dejemos nuestros objetivos de lado.

Para animarte a continuar con tus planes saludables, te dejamos unos pequeños trucos que puedes implementar en tu día a día para seguir aún más motivado con la dieta y el ejercicio: ¡toma nota!

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Las palabras se las lleva el viento

Como las palabras son algo pasajero que incluso podemos olvidar, te proponemos que escribas tu objetivo de tu propio puño y letra y lo dejes en algún lugar visible de la casa donde puedas verlo cada día y recordarlo para que te dé fuerzas. Un post it en el espejo del baño, por ejemplo, es muy efectivo para tener a la vista tu objetivo cada mañana y asegurarte de que no te olvidas de él.

Comparte experiencias en grupo

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Los objetivos se consiguen de una forma más sencilla si trabajamos en equipo: contar con un grupo de apoyo hará que nuestro camino sea más fácil y que rendirse no sea una opción. Si tu objetivo es deportivo, existen muchas redes sociales destinadas a deportistas donde puedes encontrar información y apoyo por parte de los que ya se encuentran allí. También apuntarte al gimnasio con un amigo o amiga u organizar un grupo para salir a correr o a caminar pueden ser buenas opciones a la hora de mantener la motivación.

Si hablamos de mantener una alimentación saludable, nada mejor que organizar una velada semanal con tus amigos y familiares donde compartáis las mejores recetas sanas que habéis descubierto cada semana. ¿Qué os parece una cata de platos sanos en la que además podéis poneros al día? Sano, delicioso y divertido a partes iguales.

Organiza tu tiempo de forma inteligente

El «No tengo tiempo para cocinar ni para entrenar» es el nuevo «Mi perro se ha comido mis deberes»: quizás la excusa más manida cuando queremos llevar una vida más saludable. Para asegurarnos de que tenemos tiempo para todo es primordial la organización: puedes dedicar el domingo por la tarde a preparar los menús saludables de toda la semana, dejándolos ya preparados y ganando así tiempo para el resto de los días. Si no quieres invertir una tarde entera en cocinar, al menos deja por escrito qué comerás cada día de la semana y haz la compra en función de tus menús.

Sobre el ejercicio, es muy importante que sepamos a qué tipo de entrenamiento vamos a dedicar cada día de la semana: sabiendo de antemano lo que vamos a hacer y estableciendo un horario fijo para ello será mucho más difícil que nos saltemos esa cita con nosotros mismos. Piensa en ello como en una inversión en ti mismo: prioriza tu salud por encima de otras cosas.

En la variedad está el gusto

Puede que te hayas desmotivado desde el mes de septiembre porque haces cada día lo mismo, tanto en la cocina como en el gimnasio. Te proponemos que a partir de ahora varíes tanto tus menús como tus entrenamientos para que ese soplo de aire fresco te haga ponerte las pilas de nuevo.

En la cocina podemos experimentar con nuevos ingredientes que no se encuentran aún en nuestros platos: busca alimentos de temporada, sanos y económicos y prueba a prepararlos de diferentes maneras.

En cuanto al entrenamiento, ¿qué tal si probamos una actividad nueva? Si eres de los que sale a correr cada día, puedes probar a intercalar las salidas de running con algunas clases de Pilates o Yoga. Si vas a clases colectivas en el gimnasio, da un paso adelante y busca alguna en la que no hayas entrado aun. ¡Los cambios suelen ser para mejor!