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Actividad física en tu vida diaria: di adiós al sedentarismo

Cada día que pasa crece en el mundo la tasa de obesidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud, se están alcanzando tasas epidémicas. ¿Qué podemos hacer nosotros al respecto? Uno de los grandes cambios a realizar es el de llevar una alimentación más sana; el otro gran paso es ser menos sedentarios.

No se trata tanto de dedicar horas y horas a la semana a entrenar como a realizar pequeños cambios en nuestro día a día que pueden beneficiar nuestra salud. Movernos más y hacerlo más a menudo y mantener una correcta higiene postural son simples gestos que pueden ayudarnos a mejorar nuestro día a día.

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Movernos más y más a menudo

Vivimos en una época en la que la tecnología nos ayuda a movernos menos cada vez: ya no tenemos que levantarnos para llamar por teléfono porque tenemos el móvil a mano, y tampoco nos acercamos a la televisión para cambiar de canal porque tenemos un mando a distancia. Por supuesto, para ir al trabajo utilizamos nuestro coche o bien el transporte público, aunque no esté muy lejos y podamos ir a pie. ¿No sería una buena idea movernos un poco más?

Hablamos de pequeños cambios que podemos introducir en nuestra rutina: utilizar las escaleras en lugar del ascensor, bajarnos una parada antes del autobús o del metro, subir por las escaleras tradicionales en lugar de las mecánicas, caminar hasta la mesa del compañero con el que tenemos que hablar en vez de llamarle por la línea interna, etc.

También en nuestro tiempo libre podemos aprovechar para movernos más: juega con tus hijos en el parque en lugar de quedarte mirándoles desde un banco, da paseos un poco más largos con tu perro aprovechando las horas más frescas del día, o queda con tus amigos para jugar un partido de fútbol o de baloncesto en lugar de veros directamente en el bar. El ocio también puede ser saludable.

Vigila tu postura

En nuestra rutina diaria pasamos mucho tiempo sentados: alrededor de ocho horas en el trabajo, a lo que hay que sumar el trayecto en coche o transporte público, el tiempo que pasamos comiendo y, para colmo, cuando llegamos a casa nos sentamos en el sofá a ver la televisión. Está claro que nos tenemos que mover más, pero si vamos a pasar tanto tiempo sentados, al menos que sea en una buena postura.

Vigila que tu espalda esté siempre erguida, respetando la curvatura natural de tu columna. Un buen truco es pensar en colocar los hombros hacia atrás y hacia abajo, el pecho proyectado hacia adelante y la cabeza mirando al frente. Si en tu puesto de trabajo tienes que doblar el cuello para ver bien la pantalla del ordenador, puedes elevarla con un par de libros o unos paquetes de folios hasta colocarla a la altura correcta.

Mientras estemos sentados trabajando debemos ser conscientes de nuestra postura corporal: es normal que tras un par de horas sentados nos relajemos y tendamos a buscar una postura más cómoda sobre la silla, generalmente a expensas de la salud de nuestra espalda. Por esto es una buena idea levantarnos cada dos horas aproximadamente y dar un pequeño paseo (al baño, a la cocina, a la mesa de algún compañero): facilitaremos la circulación sanguínea de nuestras piernas, evitaremos la rigidez de las articulaciones y al volver a sentarnos lo haremos de una manera más consciente.

¿Crees que te mueves lo suficiente en tu día a día? ¿Cuidas tu postura mientras trabajas? Recuerda que los pequeños cambios son los que marcan la diferencia.