Dietas, Nutrición

Cómo evitar el efecto rebote de las dietas

El efecto rebote de las dietas nos hace coger más kilos de los que hemos perdido: conoce por qué se produce y cómo podemos evitarlo.

El sobrepeso en España es un problema generalizado: cerca del 40% de la población adulta se encuentra por encima de un peso ideal para su salud. No solo somos el segundo país de Europa, por detrás de Reino Unido, con más personas obesas y con sobrepeso, sino que además es una tendencia creciente que sigue sumando altas cada día.

Frente a esto, muchas personas deciden cada día ponerse a dieta para perder de vista esos kilos de más, sobre todo de cara al verano o a las ocasiones especiales. El problema es que entre un 90 y un 95% de las personas que comienzan una dieta fracasan en el intento: no solo no pierden peso, sino que después de unos meses pueden encontrarse con que han ganado más kilos de los que tenían en un principio. Esto es conocido como el “efecto rebote” de las dietas, ¿qué es lo que estamos haciendo mal?

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¿Qué hacemos cuando nos ponemos a dieta?

Todos somos conscientes de que la forma correcta de perder peso (de perderlo para siempre y que no vuelva a aparecer por sorpresa en nuestras vidas) es ponernos en manos de profesionales de la salud que nos ayuden a cambiar nuestro estilo de vida. Un dietista-nutricionista nos dará la educación alimentaria que necesitamos, enseñándonos a comer de forma sana y saludable; un entrenador personal nos dará las pautas de ejercicio diario que debemos realizar para ser más activos y salir del sedentarismo, y un psicólogo puede ayudarnos a conocernos mejor y a llevar este proceso de cambio de hábitos de la mejor forma posible. ¿Cuántas personas de entre aquellos que quieren perder peso recurren a los profesionales de la salud? Menos del 18% de los españoles que se ponen a dieta.

En lugar de acudir a profesionales parece que preferimos o bien hacer una dieta por nuestra cuenta o bien recurrir a las conocidas dietas milagro, que nos prometen una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo y, en muchos casos, comiendo todo lo que queramos. Al decidirnos por alguna de estas opciones no solo estamos reduciendo nuestras posibilidades de éxito a la hora de perder peso, sino que además estamos poniendo en riesgo nuestra salud.

Lo que ocurre cuando optas por una dieta milagro

Efecto rebote

Existen distintos tipos de dietas milagro, pero algo común a todas ellas es que realizan un aporte insuficiente de calorías para nuestro día a día: generalmente se trata de dietas muy hipocalóricas en las que además no está asegurado el aporte óptimo de macro y micronutrientes para la persona que la sigue. Al bajar drásticamente el número de calorías consumidas de un día para otro, es lógico que bajemos de peso, pero esta bajada es muy difícil de mantener en el tiempo.

Uno de los grandes errores de las dietas milagro es que no generan adhesión en la persona que las sigue, siendo imposible mantenerlas durante mucho tiempo: al tratarse de dietas muy restrictivas suelen generar ansiedad, sobre todo hacia cierto tipo de alimentos que se consideran “prohibidos”. Esta ansiedad se torna en frustración cuando alcanzamos alguna de las mesetas en las que nos cuesta más bajar de peso tras la bajada inicial, en las que lo único que podemos hacer es seguir reduciendo calorías de forma drástica (con el consiguiente riesgo para nuestra salud), y lo más probable es que, desanimados, optemos por dejar la dieta volviendo a comer como lo hacíamos antes. Además, durante el tiempo que hemos pasado comiendo mucho menos de lo que necesitamos nuestro cuerpo ha entrado en “modo de ahorro”, aprovechando cada una de las escasas calorías de las que le proveíamos: al recibir más comida, el cuerpo la sigue aprovechando en prevención de una próxima época de escasez.

Así, al volver a nuestra ingesta habitual de calorías, volvemos a subir de peso llegando incluso a coger unos kilos más de los que habíamos perdido. Y así hasta la siguiente dieta milagro en la que pasará exactamente lo mismo: es una pescadilla que se muerde la cola.

¿Qué podemos hacer para bajar de peso de forma saludable?

Lo más importante, como hemos dicho, es recurrir a profesionales de la salud que nos ayuden a bajar de peso con una alimentación sana y completa, sin riesgos para nuestra salud. Nuestro médico diseñará un programa de pérdida de peso personal y exclusivo para nosotros, porque no todos somos iguales y nuestro cuerpo no reacciona de la misma forma frente a distintas dietas. La reeducación nutricional es uno de los pilares básicos a la hora de bajar de peso de forma saludable: conocer los alimentos que tenemos a nuestro alcance, saber qué nos aportan y en qué cantidades los necesitamos en nuestro día a día es algo que nos ayudará a llevar una mejor alimentación.

El cambio de hábitos hacia otros más saludables también es importante: debemos revisar nuestra relación con la comida, siendo conscientes de que se trata de algo que nos ayuda a conseguir nuestros objetivos y no de un enemigo a batir. Una alimentación saludable, la actividad física y el descanso de calidad deben formar parte de nuestro estilo de vida, y no ser algo temporal que hacemos para un momento concreto.