Salud

Olvídate de gafas y lentillas: la cirugía láser ocular

¿Quién, de los que tenemos problemas de vista, no ha soñado alguna vez con levantarse de la cama y ver perfectamente sin gafas ni lentillas?

Quizás hace unos años podía parecernos una utopía, pero lo cierto es que a día de hoy es posible gracias a la cirugía láser ocular. Una intervención sencilla con la que podremos decir adiós a las lentes de una vez por todas.

El primer paso: visita y valoración

Si nos hemos decidido a contar con la cirugía láser ocular para solucionar nuestro problema de visión, lo primero que tenemos que hacer es consultar con nuestro oftalmólogo. En principio, la mayoría de las personas son candidatos aptos para someterse a este tipo de cirugía en la que podremos solucionar los problemas de miopía, hipermetropía y astigmatismo. Los límites para ser aptos para la cirugía se encuentran entre las 10 y 12 dioptrías para los pacientes miopes, las 5 dioptrías para los pacientes hipermétropes y sin límite para los pacientes con astigmatismo.

Durante la visita, el médico nos realizará una serie de pruebas optométricas y oftalmológicas con el fin de realizar una valoración para saber si el paciente es apto o no para la cirugía láser ocular. La mayoría de los pacientes son aptos para la cirugía refractiva pero, en el caso de no serlo, el médico nos dará otras opciones, como la cirugía refrectiva intraocular, o simplemente nos informará de que debemos seguir utilizando las gafas o lentillas.

¿En qué consiste la intervención?

La cirugía láser ocular es una intervención muy sencilla, precisa y segura que se realiza con una técnica mínimamente invasiva y en un período muy corto de tiempo (tiene una duración de unos 20 minutos). Además, en casi todos los casos se trata de una cirugía definitiva, siempre y cuando nos sometamos a ella una vez se ha estabilizado nuestra graduación; en pocos casos se requieren algunos retoques posteriores.

La cirugía refractica consiste en la modificación de la curvatura de la córnea para que los rayos de luz se enfoquen adecuadamente sobre la retina, y consigamos así una visión nítida, y puede realizarse mediante dos técnicas. La más común es la técnica lamelar o LASIK, en la que se secciona, retira y aparta un pequeña parte superficial de la córnea mediante un bisturí mecánico (lo que se conoce como “realizar un flap corneal”), a continuación se procede al pulido del tejido corneal medio y, por último, se vuelve a colocar el flap corneal.

Si el médico estima que la córnea es muy fina o débil, es mejor utilizar para la intervención la técnica de superficie PRK/LASEK. En este caso el bisturí mecánico se reemplaza por una tecnología llamada microquerátomo, con el que se corta el flap corneal. El flap se corta con un láser de fentosegundo con el que se realiza una incisión rápida e indolora.

Cirugía láser ocular

El pre y el post-operatorio

A pesar de ser un procedimiento muy rápido, no podemos olvidar que la cirugía láser ocular se trata de una intervención quirúrgica, por lo que necesitará de un pre y post-operatorio, aunque son muy sencillos.

Unos 15 minutos antes de entrar a quirófano, se aplica al paciente la anestesia, que en este caso es local (solo afecta a los ojos) a través de un colirio. Una vez en el quirófano, cuando el colirio anestésico ha hecho efecto, se procede a la inmovilización de los párpados. Mientras estamos tumbados en la camilla, el cirujano nos pedirá que miremos a una luz fija sin desviar los ojos de ella. Aún así, los pequeños movimientos de los ojos son en muchos casos inevitables, por lo que esta cirugía cuenta con la tecnología eye-tracker, diseñada para corregir estas posibles desviaciones.

Durante la intervención, totalmente indolora, es importante que nos mantengamos lo más relajados posible. Sí podemos notar una fuente de calor en los ojos cuando nos están tratando con el láser, pero no se siente ningún dolor.

El post-operatorio es muy sencillo: tras la intervención debemos reposar unos 15 minutos en una sala oscura en el mismo centro, y de ahí pasamos a una primera revisión donde podremos apreciar los primeros cambios, si bien estos se van haciendo más evidentes a lo largo de las primeras tres semanas. Si el doctor estima que todo ha salido bien, se receta al paciente un colirio y unas lágrimas artificiales que deberá usar durante un corto período de tiempo, y puede salir de la clínica por su propio pie, si bien lo aconsejable es que vaya acompañado de algún amigo o familiar.

Pros y contras de la cirugía láser ocular

Entre los contras podemos citar que el post-operatorio puede ser un poco más molesto dependiendo de cada persona. El mismo día de la intervención, durante las horas posteriores a la cirugía, es mejor que nos mantengamos alejados de las fuentes de luz fuertes, ya que serán molestas para nosotros. Además, debemos mantenernos atentos a no frotarnos los ojos durante al menos un mes, un acto reflejo un poco difícil de controlar. La sensibilidad a la luz que tenemos tras la operación aumenta significativamente, de modo que es muy necesario el uso de gafas de sol incluso en meses que no son los de verano.

Los pros de la cirugía láser ocular son numerosos: es una intervención muy rápida con la que podemos reincorporarnos a nuestro puesto de trabajo el día siguiente a la misma, la cirugía puede ser molesta pero totalmente indolora. El hecho de poder olvidarnos de gafas y lentillas para siempre, pesa más en la balanza que las incomodidades que puedan surgir.