Niños, Padres

Llega el otoño: cuidado con la bronquiolitis

El período de mayor incidencia de este trastorno inflamatorio que afecta sobre todo a los niños es entre noviembre y marzo. Hay que saber actuar porque en ocasiones requiere hospitalización.

Ha llegado el otoño y con él, el peligro de desarrollar muchas enfermedades causadas por patógenos que florecen en esta época del año. Un ejemplo de ellas es la bronquiolitis, un trastorno inflamatorio provocado por virus que alcanza su mayor incidencia durante los meses de otoño e invierno -entre noviembre y marzo/abril-. Es uno de los principales enemigos de los niños, pues se trata de una afección que sufren principalmente los más pequeños de la casa, los menores de 2 años.

Qué es la bronquiolitis

Se trata de una infección del aparato respiratorio provocada por distintos virus, que afecta sobre todo a los bronquiolos de los pulmones -pequeñas vías de los bronquios- y que suele durar una semana, aproximadamente. La causa más frecuente de bronquiolitis es el virus respiratorio sincitial (VRS), que se estima que afecta al 65 por ciento de los bebés en su primer año de vida y mata a cerca de 200.000 niños al año en todo el mundo.

A nivel mundial, se calcula que el VRS es responsable de casi el 7 por ciento de las muertes en bebés de entre un mes y 1 año, por detrás de la malaria. Otros colectivos en riesgo de enfermedad grave tras infectarse con este virus son los adultos mayores de 65 años y las personas con sistemas inmunes comprometidos. El virus de la gripe o los adenovirus, entre otros, también pueden llevar a sufrir bronquiolitis.

El principal problema de que los niños padezcan una infección de este tipo es que son más susceptibles a volver a desarrollarla. Según explica la Sociedad Española de Neumología Pediátrica, si el niño ha tenido que ser hospitalizado por un cuadro de bronquiolitis, es muy posible que en los meses posteriores e, incluso, en los siguientes años, sus resfriados tengan síntomas similares a los de la bronquiolitis inicial; es decir, presentan hiperreactividad de las vías aéreas.

También hay investigaciones que apuntan que los niños que han padecido un trastorno de este tipo durante los primeros meses de vida presentan más riesgo de desarrollar asma más tarde a lo largo de su vida, en la infancia o en la adolescencia. Así que los padres de los pequeños que sufren esta afección cuando son bebés o de muy pequeños deben estar alerta en los años posteriores.

Factores de riesgo de la bronquiolitis

Leche de fórmula

Aunque como hemos explicado los virus son los culpables de esta infección pulmonar y del aparato respiratorio, hay factores de riesgo que elevan las posibilidades de sufrir bronquiolitis. Los principales son:

  • La edad: los niños menores de seis meses presentan mayor riesgo de desarrollar bronquiolitis. Los que tienen menos de tres meses cuando sufren una afección de este tipo tienen más posibilidades de ser hospitalizados, principalmente porque sus bronquios todavía son muy estrechos.
  • No ser amamantado: la lactancia materna proporciona defensas a los pequeños.
  • Nacimiento prematuro: nacer antes de la semana 37 de gestación incrementa el riesgo de bronquiolitis.
  • Acudir a la guardería o tener hermanos mayores: el contacto con otros niños expone a los bebés a los virus.
  • Exposición al humo de tabaco: el humo del cigarrillo no sólo puede aumentar el riesgo de sufrir esta enfermedad, sino que puede empeorarla. Según una investigación publicada en Annals of Allergy, Asthma & Immunology, en junio de 2013, los niños con un historial familiar de enfermedad alérgica con infecciones de las vías respiratorias inferiores que están expuestos al humo de segunda mano registran más posibilidades de tener estancias hospitalarias más largas.

Cómo sé si mi hijo tiene bronquiolitis

Al principio parece un resfriado, con sus síntomas típicos -taponamiento nasal, mucosidad, tos y fiebre, en algunos casos-, pero suele progresar a respiraciones rápidas, dificultad para respirar, respiración ruidosa, sibilancias o sonido como de burbujeo, fruto de la obstrucción de los bronquios por la inflamación y los mocos.

El niño suele empeorar hacia el segundo o tercer día, por lo que debemos estar atentos para detectarlo al menor síntoma. Una forma de saber si nuestro pequeño sufre bronquiolitis o es un simple catarro es observándole el abdomen: como le cuesta respirar con los pulmones, se le marcan las costillas y el abdomen sube y baja de manera exagerada, como haciendo un esfuerzo extra por intentar obtener más aire. También se le suelen abrir mucho las fosas nasales.

Otra manera de determinar si nuestro pequeño necesita atención médica es midiéndole la saturación de oxígeno en sangre, es decir, la cantidad de oxígeno en el torrente sanguíneo. Lo normal es tener valores de entre un 95 y un 100 por cien, pero cuando hay dificultad para respirar, como ocurre en esta patología, estas cifras se reducen. Para medir estos niveles hace fatal un dispositivo que se coloca en el dedo, denominado pulsioxímetro, que está disponible con una amplia variedad de precios.

Tratamientos

Limpieza de nariz

Así que, ante cualquiera de los síntomas citados anteriormente, hay que acudir al médico o al servicio de urgencias para que le hagan un reconocimiento del niño y valoren las medidas a tomar. Los médicos suelen pautar medidas como bajarle la fiebre, mantenerlo bien hidratado, realizarle lavados nasales frecuentes y aspirarle las secreciones de la nariz, además de que esté algo incorporado, también al dormir, para poder respirar mejor.

También se suele recetar el uso de fármacos, como los bronquiodilatadores, mediante una cámara para suministrárselos al bebé o al niño en forma de aerosoles, es decir, para su inhalación por boca y nariz. Hay ocasiones en los que la gravedad hace necesario que se hospitalice al pequeño, donde permanece más controlado y bajo vigilancia continua. No obstante, las medidas a seguir son las mismas que se toman en el domicilio, aunque en ocasiones, se les puede administrar oxígeno húmedo y, de forma extrema, se les colocan respiradores hasta que mejoren.

No obstante, ante la incidencia de esta afección, los científicos trabajan continuamente para hallar nuevas fórmulas para atacar a su principal culpable, el VSR, o para encontrar otros posibles tratamientos. Por ejemplo, en mayo de 2014, un equipo de investigadores del Hospital de Niños de Los Ángeles, en Estados Unidos, reveló que los pequeños con bronquiolitis que son tratados con una solución salina hipertónica, es decir, una solución salina concentrada, inhalada en el servicio de urgencias son menos propensos a requerir un ingreso en el hospital frente a los que se les da una solución salina normal.

Un año antes, en octubre de 2013, científicos del Instituto de Alergia y Enfermedades Incecciosas de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos informaron que habían desarrollado una vacuna experimental contra el virus respiratorio sincitial  que generó altos niveles de anticuerpos específicos para el VRS cuando se probó en animales. Según explicaron en la revista ‘Science’, el próximo paso es realizar ensayos clínicos en humanos.

Medidas de prevención

Lavado de manos

Ante la falta de una vacunación que pueda prevenir esta enfermedad común de la infancia, se pueden tomar otras medidas para intentar que nuestro hijo no desarrolle bronquiolitis:

  • Intentar no llevar al niño a la guardería, sobre todo si es pequeño o nació prematuro. También es importante que no esté en contacto con niños que vayan a la guardería.
  • Cuando tiene hermanos mayores, es fundamental mantener una buena higiene. Deben lavarse bien las manos con agua y jabón al regresar del colegio y no pueden toser cerca del pequeño, ni acercarse ni besarle mucho si están resfriados. El bebé tampoco tendría que tener mucho contacto con otras personas constipadas.
  • Mantener un ambiente libre de humo de tabaco en casa y evitar los lugares en los que lo haya.
  • Hay que intentar no estar mucho tiempo en los centros sanitarios donde pueda haber personas resfriadas, igual que en lugares con mucha aglomeración de gente, como centros comerciales o fiestas de cumpleaños.

Fotos | iStock /grinvalds/ Luminastock / doble_d /jorgeantonio