Salud

Qué son y cómo solucionar las mamas tubulares

Muchas de las mujeres con mamas tubulares ignoran por qué las tienen así y las posibles soluciones. ¿Es conveniente operarse?

Una de las preguntas que toda mujer se ha planteado en alguna etapa de su vida tiene que ver con el aspecto de sus pechos. Un asunto en el que entran en juego cuestiones tan diversas como las dimensiones, la firmeza, la forma y un sinfín de detalles. Sin embargo, existen ocasiones en las que sí se dan ciertas anomalías.

Es el caso de las mamas tubulares o tuberosas, una deformación que da a los senos un aspecto picudo y constreñido poco habitual, y que es vivida por aquellas que la padecen con ansiedad pero también con grandes dosis de desconocimiento, pues en la mayoría de casos, saben que cuentan con unos pechos poco convencionales pero ignoran las causas y su diagnóstico. Y es por eso por lo que hemos decidido arrojar algo de luz sobre el asunto.

Qué son las mamas tubulares

Pero, ¿qué son exactamente las mamas tuberosas? En primer lugar y antes de entrar en explicaciones más precisas, debemos mencionar que no se trata de una enfermedad y que no implica riesgos de salud para quien las tiene; sino de algo atípico que puede afectar a la lactancia materna, pues algunas mujeres no podrán lograr una lactancia materna exclusiva como se recomienda, y que puede provocar ciertos complejos e incluso a condicionar la vida sexual.

En concreto, consiste en una malformación congénita –no hereditaria, aunque se han observado casos de agrupamiento familiar- que, sin embargo, no se desarrolla hasta la pubertad. Es decir, aunque la niña la padezca, hasta que esta no entra en su vida reproductiva no puede detectarse.

Cómo son las mamas tuberosas

Una anomalía del desarrollo que puede plasmarse de diversos modos, en función del grado de constricción y otros parámetros. En general, algunos factores que pueden ayudarnos a identificarlos son la asimetría mamaria entre ambos senos, la presencia de grandes areolas –y de aspecto protruido-, diferencias en el volumen mamario –son habitualmente pequeñas- y la reducción del surco mamario –con ausencia de tejido por debajo del borde inferior de la areola-.

Asimismo, existen diversos grados de mamas tubulares. En el primer estadio, por ejemplo, el desarrollo mamario es deficitario en el cuadrante inferior e interno y, generalmente, la deformidad suele ser bilateral. Se trata de mamas grandes y caídas en las que la areola está desviada hacia dentro y abajo.

En el segundo, las areolas se presentan más grandes, hacia abajo también. En el tercero se ve afectada la parte exterior también mientras que en el cuarto todos los cuadrantes presentan anomalías. Su forma se vuelve más alargada, como la de un tubérculo.

Cómo se forman y cuándo

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Respecto a su formación, tiene lugar durante el crecimiento de la mama y se produce como consecuencia de una variación. El quid de la cuestión se encuentra en la unión del pecho al músculo pectoral, donde se halla un anillo fibroso que evita que el tejido adiposo se distribuya de la forma pertinente. Esto hará que vaya constriñéndose a medida que va aumentando de tamaño y que la grasa vaya desplazándose hacia donde la piel tiene menor resistencia, o sea, hacia el pezón.

Tratamiento

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Para cambiar el aspecto de una mama tubular será necesaria una intervención quirúrgica que dependerá, en gran medida, del grado de tuberosidad. Este determinará también si se lleva a cabo una mamoplastia, una mastopexia o se combinan ambas técnicas, entre otras. En todo caso, la idea es moldear y ajustar el tamaño del pecho.

En cuanto a la vía de abordaje, en los casos leves –sin herniación de la areola ni ptosis- lo ideal es la vía submamaria, mientras que los graves requieren de un abordaje areolar y un remodelado completo.

La idea es acabar también con el anillo fibroso comentado. Sin embargo, será necesario introducir un implante para ayudar en la reconstrucción del pecho, de un modo parecido al que se lleva a cabo tras una mastectomía, por ejemplo. Las más empleadas son las prótesis anatómicas o de pera, que otorgan un volumen natural al pecho. Un implante que recree y rellene los polos inferiores.

Antes y después

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En todo caso, no se trata de una intervención que requiera de un postoperatorio complicado, sino que la paciente podrá hacer vida prácticamente normal pasados 8 a 10 días. Además y en cuanto a la recuperación total, resulta muy similar a la de otros procedimientos de aumento de pecho y repercute directamente sobre la autoestima de la paciente.

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Ahora bien, pueden darse algunas consecuencias como la imposibilidad de dar de mamar en algunos casos. Algo que siempre deberíamos consultar con el especialista antes de someternos a cualquier cirugía de este tipo. No obstante, como hemos comentado, tener las mamas tubulares se ha llegado a relacionar con una producción de leche menor.