Envejecimiento, Salud

Blefaroplastia: ¿se pueden rejuvenecer los párpados?

¿En qué consiste una intervención de blefaroplastia para rejuvenecer los párpados? ¿Qué tipos de intervenciones hay y cuáles son los resultados?

Una de las intervenciones estéticas más requeridas en nuestros días, tanto para hombres como para mujeres, es la blefaroplastia. Esta intervención se suele realizar tanto por motivos de estética (para mejorar el aspecto cansado o para agrandar un poco la mirada) como por razones funcionales (cuando la grasa que se acumula en los párpados nos impide ver bien o reduce el campo de visión). No es una intervención reservada para las personas más mayores: los pacientes que la demandan suelen tener entre 30 y 40 años, sobre todo para corregir el aspecto cansado del rostro.

El rejuvenecimiento de los párpados puede hacerse de dos maneras, dependiendo de si queremos o no pasar por el quirófano y de si buscamos una solución definitiva o un tratamiento temporal: mediante la blefaroplastia, con cirugía, o a través de infiltraciones, sin cirugía.

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Blefaroplastia: el método quiúrgico

Es el modo más tradicional de realizar un rejuvenecimiento de los párpados. Implica pasar por el quirófano y hacer uso de anestesia local. Los resultados de este tipo de intervención son duraderos, pero su post-operatorio es más largo que el de la intervención sin cirugía, pudiendo tardar hasta 10 o 12 días en reincorporarnos a nuestra vida normal.

La blefaroplastia consiste en realizar una serie de incisiones en la zona del párpado, tanto superior como inferior, para eliminar la grasa que se acumula en esta zona del cuerpo y que es responsable tanto de los párpados caídos como de la formación de bolsas bajo los ojos. Esta cirugía estética requiere de unas pequeñas incisiones en la piel mediante las cuales se libera y elimina el exceso de piel y se tensa el músculo orbital para evitar el párpado caído. Una vez realizado esto se procede a la extracción de grasa de la zona y se realizan unas pequeñas y finas suturas para cerrar las incisiones que son prácticamente invisibles a los tres meses, ya que el párpado es la zona del cuerpo con mejor cicatrización. Las incisiones, además, se realizan en la línea de las pestañas en el caso del párpado inferior (por lo que son prácticamente imperceptibles) y en el caso del párpado superior se ocultan al abrir los ojos.

Durante el post operatorio es necesario aplicar una pomada oftálmica y unos apósitos con suero fisiológico muy frío con el fin de reducir las molestias y la inflamación de la zona, aunque no es necesario tapar los ojos. Durante las primeras semanas es habitual sentir hinchazón en la zona de los párpados, hipersensibilidad a la luz y algunos cambios pasajeros en la agudeza visual que duran muy poco tiempo.

Tratamiento mediante infiltraciones en los párpados

Blefaroplastia

El tratamiento mediante infiltraciones es mucho más sencillo que el anterior, ya que no requiere del uso de anestesia porque no hay intervención quirúrgica, de modo que el paciente puede volver a hacer vida normal inmediatamente después de la intervención. En este caso lo que se realizan son infiltraciones de ácido hialurónico para tensar la piel de los párpados y corregir la caída del párpado superior y las bolsas que se forman en el párpado inferior.

Este tratamiento se realiza en dos fases si se utiliza en el párpado superior: durante la primera fase se inyecta el ácido hialurónico en la parte superior de la ceja, y en la segunda se infiltra en la parte inferior de la ceja y superior del párpado. Si lo que queremos es tratar nuestro párpado inferior, el ácido hialurónico se infiltra en el septo orbicular.

Hay que tener presente que es una solución temporal, ya que no actúa sobre la causa primaria de los párpados caídos o las bolsas de los ojos, que es la acumulación de grasa en la zona. A través de las infiltraciones simplemente recibimos una inyección de un compuesto con propiedades hidratantes que puede ayudarnos a reducir la visión de las arrugas en esta zona del cuerpo, y por lo tanto a mejorar estéticamente la mirada. Los efectos suelen durar alrededor de un año, tras lo cual es necesario repetir el tratamiento.

Es importante recordar que debemos consultar con nuestro médico especialista cuál es la modalidad de intervención que más nos conviene, si con cirugía o sin ella: nuestro médico realizará en la primera consulta una exploración y nos dirá qué tipo de intervención es mejor para nuestro caso basándose en nuestras necesidades y en nuestra historia clínica.