Envejecimiento, Salud

¿Se puede operar la presbicia o vista cansada?

Actualmente existen dos opciones de tratamiento para corregir esta patología: lentes y cirugía.

La presbicia o vista cansada es la principal anomalía visual que afecta a la población española mayor de 45 años. Es consecuencia del proceso de envejecimiento natural y, por lo tanto, inevitable.

Nuestros ojos disponen de un sistema de enfoque automático que nos proporciona buena visión a cualquier distancia. De ello se encarga el cristalino. En estado normal, esta lente interna del ojo está relajada (visión de lejos), pero para enfocar de cerca se contrae, en un proceso conocido como acomodación.

A partir de los 40 años, el cristalino y el músculo ciliar, al igual que ocurre con los otros músculos del cuerpo, van perdiendo su elasticidad y, con ello, su capacidad de acomodación (enfoque de cerca). Así, cada vez cuesta más ver nítidamente los objetos próximos y actividades cotidianas como leer o coser pueden resultar muy dificultosas. Si estamos leyendo un libro, por ejemplo, nos vemos obligados a alejarlo a cierta distancia y necesitamos más luz para leer. Otros síntomas de la presbicia son fatiga visual, dolor de cabeza y cansancio tras estar mirando algo de cerca.

En la actualidad, existen dos tipos de tratamiento para corregir esta patología tan común a partir de los 45 años: lentes y cirugía. La elección de uno u otro dependerá, en gran medida, de la salud de los ojos del paciente.

En cuanto a la cirugía, se suelen ofrecer dos clases de intervenciones: la implantación de una lente intraocular multifocal y el láser o visión combinada.

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Intervención con lente intraocular

Consiste en extraer el cristalino que ya ha perdido o está perdiendo su capacidad de acomodación y sustituirlo por una lente intraocular multifocal, que permite formar tres planos de enfoque (lejano, media distancia y distancia próxima), siendo el cerebro el que elegirá el enfoque más adecuado para cada situación gracias a un proceso denominado pseudoacomodación. El paciente recupera el rango de visión completo sin necesidad de usar gafas.

Es la opción ideal para quienes, además de presbicia, presentan un defecto refractivo asociado (miopía, hipermetropía, astigmatismo) y una edad superior a los 45-50 años. También es apta para aquellas personas con catarata incipiente.

Presbicia o vista cansada

Intervención con láser

Con este tratamiento se modifica la curvatura de la superficie corneal para compensar la disminución en la capacidad de acomodación del cristalino y mejora notablemente la visión de cerca e intermedia. Aunque al mirar vemos con ambos ojos, un ojo está más especializado en ver de lejos (ojo dominante) y otro más especializado en ver de cerca (ojo lector). Con la técnica del láser, bastante similar a la que se usa para corregir la miopía, se pretende potenciar esta visión combinada que tenemos de manera natural. En ningún momento queda comprometida la agudeza visual de lejos del paciente.

Debe ser el oftalmólogo el que, en una primera consulta preoperatoria, valore el caso concreto para establecer qué tipo de operación es la más adecuada, pues dependerá de la edad del paciente, del estado del cristalino y de si tiene un defecto visual previo.

Cirugía indolora

En ambos casos, se trata de una cirugía ambulatoria, pues no requiere hospitalización, breve y totalmente indolora. Antes de la intervención, el paciente recibe anestesia tópica (unas gotas) y se le inmovilizan los párpados para evitar el parpadeo. Tras el procedimiento, la recuperación es muy rápida. Al día siguiente el paciente puede comenzar a hacer su vida normal con unos cuidados básicos. Deberá seguir las recomendaciones de los especialistas para tener una recuperación óptima.

Al ser consecuencia del envejecimiento, la presbicia no es una patología que se pueda prevenir. No obstante, sí que podemos cuidar nuestra salud visual para retrasar su deterioro o poder detectar la presbicia al inicio y tratarla adecuadamente. Para eso es fundamental una revisión oftalmológica, por lo menos una vez al año, si no hay algún otro problema asociado que requiera acudir al especialista con mayor frecuencia.