Bienestar, Salud

Reconstrucción de pecho tras una mastectomía

Tratamientos como la reconstrucción de pecho pueden paliar los efectos psicológicos negativos cuando se ha producido una extirpación de mamas.

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en las mujeres a nivel mundial. Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), una de cada ocho mujeres está en riesgo de padecer esta enfermedad a lo largo de su vida.

Bien sea como medida preventiva o dentro del tratamiento de este tipo de cáncer, muchas mujeres deben someterse a una mastectomía, una extirpación quirúrgica de la mama que puede afectar a toda la glándula mamaria o a una parte de la misma. Pero esta intervención supone en muchas ocasiones un impacto psicológico negativo para la paciente. Tratamientos quirúrgicos como la reconstrucción de seno pueden paliar estas secuelas sin suponer un riesgo de recidiva del cáncer, según expertos del National Cancer Institute de EEUU.

Reconstrucción pecho tras mastectomía

Reconstrucción de pecho: ¿cuándo llevar a cabo la intervención?

La cirugía de reconstrucción de pecho es una de las opciones a elegir tras la mastectomía. Según las indicaciones del especialista, la paciente puede someterse a una modalidad u a otra de intervención.

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En primer lugar, la cirugía puede realizarse en dos momentos, de forma inmediata o diferida. En el caso de optar por la reconstrucción inmediata, el cirujano comenzará el proceso durante la extirpación de la mama, a través de una mastectomía conservadora de piel que permite emplear el tejido para cubrir la reconstrucción.

En el caso de retrasar la intervención, se debe esperar a que sane el pecho tras la mastectomía y a que termine el tratamiento postoperatorio recomendado. Un híbrido entre ambos tipos es la llamada reconstrucción inmediata diferida, técnica por la cual se instala un expansor de tejido debajo de la piel durante la extracción para resguardar el espacio para el implante, mientras que se analiza el tejido que se ha extirpado.

La elección entre una u otra opción vendrá determinada tanto por la propia paciente como por las recomendaciones del especialista, en función del estado de salud y el tipo de tratamiento que se precise tras la intervención. Aquellas mujeres que necesiten someterse a radioterapia, en general deberán optar por la reconstrucción diferida, ya que la radiación puede causar complicaciones después de la cirugía.

Tipos de reconstrucción de pecho

La intervención para reconstruir el pecho puede hacerse bien con implantes o bien con tejido de la propia paciente, mediante colgajos. Si se opta por la reconstrucción inmediata, puede llevarse a cabo mediante implantes o colgajos.

En la reconstrucción de pecho con implantes se emplean dos tipos de materiales: silicona, más semejante a la textura original del seno, y solución salina. La técnica puede realizarse de forma inmediata, colocando el implante bajo la piel y el músculo que se preserva durante la mastectomía, o en dos pasos, introduciendo tras la extirpación del pecho un expansor que preparará la zona para llevar a cabo la cirugía reconstructiva más adelante. Esta última opción se utiliza cuando el cirujano cree que los colgajos cutáneos de la mastectomía no permiten sostener de manera inmediata el implante.

Respecto al procedimiento de colgajo, esta técnica emplea tejido autólogo, es decir, del propio cuerpo de la mujer procedente de otra región. A este pedazo de tejido se le denomina colgajo. En general, los colgajos requieren más tiempo de cirugía y la recuperación es más lenta, pero su aspecto final es más natural.

Reconstrucción de la areola y el pezón

Una vez reconstruido el seno, el cirujano llevará a cabo la reconstrucción del complejo areola-pezón, que debe esperar a la recuperación de la cirugía anterior, entre 3 y 6 meses después. La región del pezón suele restablecerse moviendo y adecuando fragmentos de la piel del seno reconstruido o preservando el pezón original y realizando un injerto.

En el caso de la areola, el especialista puede emplear dos técnicas. La primera, menos dolorosa y agresiva, supone emplear tintas de tatuaje para recrear esta zona según el color de la areola original. La segunda implica el empleo de injertos de regiones con mayor pigmentación que la mama, generalmente de las ingles.