Prevención, Salud

¿Qué es un ecocardiograma y para qué sirve?

El ecocardiograma es una prueba diagnóstica para enfermedades cardiacas que el médico tiene que valorar si hacerla o no.

¿Qué es un ecocardiograma?

Un ecocardiograma se trata de una prueba realizada mediante ultrasonidos que permite visualizar el movimiento del corazón facilitando así información sobre su estructura, fuerza, tamaño y el funcionamiento de las válvulas. Ante todo, es necesario saber que es una prueba indolora y sin efectos secundarios, además de que no implica radiación en el paciente. Por ello, puede realizarse en cualquier persona, independientemente de su edad o su estado de salud. No es una prueba demasiado larga, ya que suele durar en torno a 15 o 10 minutos.

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Observar con detalle la anatomía y la funcionalidad del corazón son los motivos por los que se recomienda la realización de un ecocardiograma.

En realidad existen dos tipos de ecocardiograma; los transtorácicos, que se realizan a través de la pared torácica, y los transesofágicos, que se realizan a través de una sonda que se introduce por el esófago y permite imágenes de más calidad y ver estructuras anatómicas que no son visibles con el transtorácico.

¿Para qué se realiza esta prueba?

Al tratarse de una prueba diagnóstica, el ecocardiograma está indicado para detectar problemas cardiacos y es útil para multitud de ellos. A través de un ecocardiograma, el cardiólogo podrá ver el funcionamiento de nuestras válvulas y la contractilidad cardiaca siendo muy útil en la práctica totalidad de la patología cardiaca.

Para realizarse esta prueba, no se requiere nada especial, ya que ni siquiera suele ser preciso acudir en ayunas (a no ser qué sea transesofágico), y el paciente podrá continuar con su vida con normalidad tras salir del hospital.

Para cuidar tu corazón es imprescindible llevar una vida saludable, pero en el caso de que puedan surgir enfermedades cardiacas, por ejemplo, por predisposición genética, es importantísimo recurrir a las pruebas que nos sean recomendadas, ya que, solo con ellas, podremos conocer el estado real de nuestro corazón.

Diagnosticar correctamente las enfermedades cardiacas genera una mayor facilidad de acertar con el tratamiento, por lo que, no tenerles ningún miedo, es el primer paso para vivir mejor.