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Por qué tu casa no sirve después de la cirugía de cadera

Son muchos los cambios que hay que hacer en el hogar tras un reemplazo de cadera.

Después de la cirugía de cadera no se acaba el mundo. Simplemente, cambia. Incluso, muchas veces mejora, puesto que se reduce el dolor en la articulación y se gana movilidad. No obstante, hay que ir adaptando las actividades cotidianas a la nueva situación, por ejemplo, con reubicaciones en el hogar, o realizando las actividades cotidianas más pausadamente o de forma algo distinta.

Tras salir del hospital, el paciente necesitará, entre otras cosas, un tiempo de reposo y un periodo de rehabilitación, así como una vida más tranquila, pero no inactiva. También es posible que se le aconseje llevar algún dispositivo de ayuda al caminar. Es decir, puede seguir con su día a día, pero en sintonía con su nueva situación y su nueva cadera.

Cambios en el hogar

La Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS, por sus siglas en inglés) recomienda hacer algunos cambios para facilitar la vida del paciente cuando vuelve a casa tras la cirugía de reemplazo de cadera:

  • Cambios estructurales: hay que adaptar la casa para que haya que subir lo menos posible escaleras o escalones y reubicar el mobiliario para facilitar el desplazamiento del paciente con el dispositivo de apoyo que le hayan recomendado (bastón, andador o muletas). Por ejemplo, puede ser necesario cambiar de ubicación el dormitorio del paciente, quizás ubicándolo en el salón porque las características de éste último son más cómodas para el paciente. Este tipo de reformas más pesadas es mejor realizarlas antes de la cirugía.
  • Objetos prácticos al alcance de la mano: todo aquello que se use con mayor frecuencia es mejor dejarlo lo más cercano posible con el fin de no tener que hacer movimientos bruscos, como doblarse o estirarse, a la hora de alcanzarlos. Teléfono, móvil, mando a distancia, gafas, vaso de agua, medicamentos, periódico…
  • Eliminar obstáculos: alfombras, lámparas de pie, tapetes, cestas para las revistas o mantas, cables del teléfono… cualquier objeto que esté por el suelo y que ponga en peligro la estabilidad del paciente, debe reubicarse en otro lugar para que éste no tropiece con él y se caiga.
  • Un buen sitio para sentarse: los pacientes que se someten a una operación de reemplazo de cadera deben adquirir una buena silla o un buen sillón que les haga adoptar una postura cómoda y que no perjudique su recuperación de la intervención. Firme y con el asiento más alto de lo normal son los dos requisitos fundamentales que debe tener el asiento que se elija. En esta línea, es aconsejable ponerse una manta doblada o una toalla en el asiento del coche si es muy bajo.
  • Utensilios para las actividades diarias: los expertos aconsejan también emplear todo tipo de dispositivos que hagan la vida del paciente más cómoda y que no pongan en peligro su recuperación ni los resultados de la operación. Una esponja o un guante de crin con mango alargado que eviten que el paciente se agache, un calzador de zapatos también con mango largo o una herramienta para alcanzar objetos que se encuentren lejos o en ubicaciones que le obliguen a agacharse mucho son algunos ejemplos.
  • Ayuda en el baño: como el baño es una de las estancias más complicadas de usar por los elementos que hay en él y el uso de agua que puede hacer resbalar, los expertos abogan por eliminar la bañera y sustituirla por un plato de ducha, colocar algún tipo de silla para la ducha, una barra en la pared para que el paciente pueda agarrarse y un asiento elevado en el inodoro del baño para que no tenga que doblarse ni agacharse mucho.

Primeros cuidados en casa

Rehabilitación de caldear en casa

Lo más importante después de una cirugía de cadera es seguir las pautas dictadas por el especialista en cuanto a la herida -mantenerla limpia y seca, cuándo es posible ducharse y acudir el médico ante cualquier síntoma de alarma-. Además, se podrán tomar medidas para reducir la inflamación que suele seguir a la intervención como poner hielo o colocar un poco en alto la pierna.

Tampoco hay que olvidarse de tomar la medicación prescrita, posiblemente analgésicos y anticoagulantes, pero entre los que también puede haber fármacos que ablanden las heces o para prevenir las náuseas. Si existe más posibilidad de infección bacteriana, el médico podría recetar también el uso de un antibiótico.

A rasgos generales, es importante no engordar mucho, puesto que la prótesis se desgastará más si debe soportar mucho peso; se deben evitar posturas que fuercen mucho la cadera, como ponerse en cuclillas, cruzar las piernas ampliamente, elevar la rodilla más arriba que la cadera, inclinarse mucho hacia delante, levantar algo del suelo cuando se está sentado, girar en exceso los pies hacia dentro o hacia afuera al doblarse o flexionar la cintura más de 90 grados.

Vuelta a las actividades cotidianas

Como hemos dicho al principio, la cirugía de reemplazo de cadera no es el acabose, sino un nuevo comienzo, ya que el dolor se reduce y mejora la movilidad. Mantenerse activo es fundamental, pero cuando lo indique el especialista y en la medida que lo recomiende. En general, se aboga por una vida más bien sedentaria durante el primer mes tras la intervención, para posteriormente, caminar a diario poco a poco, hasta superar la convalecencia, que suele durar unos seis meses.

Generalmente, cuando el paciente vuelve a casa tras la intervención, ya puede llevar una dieta normal. En todo caso, es posible que su médico le recomiende evitar ciertas posiciones o que duerma con un cojín entre sus piernas durante algún tiempo y que tenga que usar bastón, andador o muleta cuando coloque el peso en la pierna con la cadera nueva hasta que se lo indique su especialista.

Andador para cirugía de cadera

La vuelta a la práctica de las principales actividades cotidianas tras la cirugía de cadera debe ser:

  • Conducir: en cuanto el paciente deje de tomar analgésicos narcóticos y su fuerza y sus reflejos vuelvan a su estado normal, puede volver a conducir.
  • Actividad sexual: el médico determinará cuándo es seguro retomarla e indicará qué posturas hay que evitar o modificar para evitar el riesgo de luxación de cadera.
  • Vuelta al trabajo: pueden pasar varias semanas hasta que el especialista le permita volver a su trabajo. Todo depende del tipo de actividad que desarrolle y del ritmo de recuperación.
  • Deporte: natación, golf, bicicleta y senderismo son algunas de las actividades que se pueden seguir practicando tras la operación. Se trata de actividades que no ejercen mucha presión sobre la articulación, como sí sucede con deportes como correr o esquiar, por ejemplo. Es bueno aplicar calor antes de practicar ejercicio.
  • Viajar: el problema puede surgir en los viajes en avión, en los cuales un largo periodo de inmovilidad o cambios en la presión pueden llevar a inflamación de la cadera. El médico indicará al paciente cuando puede volver a volar en avión.