Envejecimiento, Salud

Las cinco cosas que debes saber para conocer el Alzheimer

El próximo 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer. Es una fecha escogida por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Alzheimer que tiene la intención de dar visibilidad a esta enfermedad que afecta a tanta gente y que necesita de comprensión tanto por parte de las personas que la padecen como por parte de las personas que viven con quienes la padecen.

Por este motivo, tanto hoy con esta entrada como en próximos días, os hablaremos de la enfermedad y os ofreceremos algunos consejos. Para empezar, vamos a intentar explicar en qué consiste el Alzheimer, para ayudar a entenderlo.

Qué es el Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad neurológica degenerativa. Esto quiere decir que es una enfermedad que provoca la degeneración de las neuronas y, en consecuencia, que la persona pierda facultades mentales.

Esta bastante asociada a la edad, y es que es a partir de los 65 años cuando más frecuente es, siendo mayor la incidencia a partir de los 70. Esto no quiere decir que sea exclusiva de las personas mayores, como todos creen, pues hay casos de personas de más de 30 años que la padecen. Son muy pocos, no suele suceder, pero son casos que existen.

Se trata de una enfermedad bastante llamativa, porque la degeneración que se produce afecta sobre todo a las neuronas que intervienen en nuestro comportamiento y en nuestro modo de actuar. Esto quiere decir que afecta a nuestra vida diaria, haciéndonos perder la memoria, haciéndonos perder capacidades progresivamente y afectando lógicamente a las personas que nos rodean, pues poco a poco nos vamos haciendo dependientes de ellas.

¿Cuáles son las causas del Alzheimer?

Buena pregunta que a todos nos gustaría poder responder con exactitud, pero que no es posible por ahora. Es decir, no se sabe por qué las personas padecen Alzheimer y, como no se sabe, no puede prevenirse. Lo único que se ha encontrado es la presencia de dos proteínas (beta-amiloide y proteína tau) en el cerebro de quienes lo tienen, pero es una pista bastante vaga porque se ha visto a personas con grandes cantidades de estas proteínas llevar una vida bastante aceptable y personas con cantidades menores tener un Alzheimer relativamente avanzado.

Si os estáis preguntando si es una enfermedad hereditaria deciros que normalmente no. Esto quiere decir que el 98% de los casos no son heredados. El 2% restante responde a un gen que sí es determinante: si el padre o la madre tienen ese gen, el hijo tiene un 50% más de probabilidades de padecer Alzheimer que una persona cuyos padres no lo tengan.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas son bastante molestos, duros para una persona, por ser incapacitantes. Al principio, de hecho, el choque entre saberse capaz de cualquier cosa y ver que empiezas a tener problemas es realmente doloroso.

Lo que suele vivir una persona con Alzheimer se resume en: alteraciones de la conducta, no ser capaz de llevar a cabo las tareas habituales, del día a día, no reconocer bien a los familiares, ni los lugares, ni el tiempo en el que vive, no ser capaz de comunicarse con soltura, al no encontrar las palabras para decir lo que quiere expresar, etc. Al final, cuando la enfermedad está más avanzada empiezan a afectarse las funciones más básicas, es decir, las motoras e incluso las propias de regulación de los órganos internos.

Este último párrafo es para leerlo dos o tres veces, una para conocer la enfermedad y, al menos una segunda, para tratar de entender qué siente una persona que padece Alzheimer. Hace unos años se hizo una campaña para tratar de concienciar a la población acerca de la enfermedad que es bastante representativa en lo que concierne a la incapacidad de reconocer a las personas de tu entorno:

En el vídeo son personas desconocidas y por eso no reconocen a la actriz, pero es que cuando tienes la enfermedad podemos estar hablando de un familiar cercano, incluso de tu pareja. Imaginad lo duro que debe ser para alguien recordar a tu mujer solo durante breves instantes, y a la vez, lo duro para ella, que cuida de una persona que no sabe dónde está, ni por qué está ahí con ella.

¿Cuánto tiempo tardan en aparecer los síntomas?

El Alzheimer no aparece un día y enseguida se sufren todos los síntomas, sino que es progresiva y va yendo a peor a medida que pasa el tiempo. Se puede decir que tarda entre 5 y 15 años en llegar al deterioro máximo, y en ese tiempo pasa por tres fases:

  • Fase I: es la primera, cuando la persona lleva padeciendo la enfermedad entre 1 y 3 años. Es una etapa muy complicada para el paciente y para la familia, porque el deterioro es leve y la persona se da cuenta de que le cuestan cosas que antes hacía sin problemas. En esta fase falla un poco la memoria remota, hay episodios de desorientación, dificultad para expresar algunas ideas, irritabilidad, etc.
  • Fase II: la fase en que la enfermedad es ya moderada, cuando la persona lleva conviviendo con la enfermedad entre 2 y 10 años. Por entonces empieza a fallar también la memoria reciente y se incrementa la desorientación espacial, la afectación del lenguaje, del cálculo, la irritabilidad, la inquietud, etc.
  • Fase III: la fase severa, cuando la enfermedad lleva activa entre 8 y 12 años, corresponde al momento en que el deterioro es severo, se pierden las capacidades intelectuales y motrices y la persona presenta rigidez e incontinencia urinaria y fecal.

¿Y sigue sin tratamiento?

Pues sí, porque al no conocerse la causa no hay tratamiento posible ni acción preventiva lógica. Sí hay algunos fármacos que pueden frenar un poco el avance de la enfermedad, pero es poca cosa, uno o dos años, que lejos queda aún de ser la situación deseada de cara a controlar el Alzheimer.

Un último vídeo, para entender el Alzheimer

Además de explicar en qué consiste la enfermedad, lo que queremos transmitir es qué es para la persona que lo padece. Para ello, para acabar de afinar un poco en este aspecto, os dejamos con un vídeo en el que se intentó mostrar a dos hermanos, un hombre y una mujer, qué era lo que estaba viviendo su madre. La veían relativamente incapaz pero observaban que era autónoma para muchas cosas y en parte sentían que podría estar exagerando los síntomas. Se les hizo “padecer” la enfermedad durante algunos minutos, limitando sus sentidos y sus capacidades y el resultado fue el que ellos deseaban, aunque probablemente el que menos esperaban: lo pasaron tan mal que por fin entendieron el calvario por el que pasaba su madre y el porqué de sus limitaciones y fallos: