Salud, Salud Dental

Cómo tener una buena salud bucodental llevando ‘piercings’

Es necesario extremar la higiene bucal y no solo en los días posteriores a la perforación.

Desde hace años los piercings, como los tatuajes, están de moda, sobre todo entre los adolescentes. Las perforaciones orales -en la lengua, el frenillo, el labio e incluso las mejillas- son de las más agresivas y, aunque pueden resultar muy atractivas para algunos, lo cierto es que pueden acarrear importantes consecuencias para la salud bucodental.

Más allá del dolor y la inflamación que implica su colocación y el posible rechazo por parte del cuerpo, existe un alto riesgo de infección dada la elevada presencia de bacterias en la boca y la humedad propia del interior de la cavidad bucal, lo que dificulta la cicatrización de los tejidos.

Además, en la perforación existe el riesgo de causar lesiones serias si al hacer el agujero se comprometen determinados vasos sanguíneos o nervios. Pero lo más importante es que, una vez puesto el pendiente, este puede provocar problemas de diversa índole: maloclusiones dentales, halitosis, alteraciones del habla, traumatismos en los dientes adyacentes, retracción de las encías y pérdida de dientes.

Recomendaciones

Ningún odontólogo aconsejará la colocación de un piercing en la cavidad oral, sino todo lo contrario. No obstante, si pese a los riesgos uno decide realizarse esta clase de perforaciones, tendrá que tomar una serie de precauciones, además de llevar a cabo una exhaustiva higiene bucodental, para evitar complicaciones:

  • En primer lugar, asegurarse de que la persona que realizará la perforación oral es un profesional competente e informarse de si el local cumple las condiciones higiénicas y sanitarias obligatorias para prevenir la transmisión de enfermedades infectocontagiosas.
  • Limpiar a conciencia el piercing tras comer y beber, principalmente durante las seis primeras semanas después de la perforación, ya que en esa zona tienden a acumularse restos de alimentos. Para ello, usar un cepillo de dientes exclusivo para el piercing y jabón neutro de manos.
  • Para favorecer la eliminación de bacterias y gérmenes, se recomienda utilizar un enjuague bucal antiséptico después de cada comida durante al menos tres semanas tras la perforación.
  • Evitar la ingesta de alcohol, tabaco y alimentos duros y pegajosos que puedan causar irritación en el área afectada.
  • Una vez la lengua o el labio se hayan curado, es importante quitarse el piercing todas las noches para cepillarse bien la boca y eliminar la placa dental. Tras el cepillado, volver a colocarse el piercing.

Cómo tener una buena salud bucodental llevando piercings

  • Mientras se lleva colocado el piercing, hay que tomar conciencia de él y evitar tocarlo con la lengua o jugar con él para eliminar el riesgo de microtraumatismos en los dientes y lesiones en el esmalte.
  • Durante la práctica deportiva es conveniente quitarse el pendiente para evitar problemas o accidentes.
  • Comprobar que el ornamento está en perfecto estado cada cierto tiempo para que, por ejemplo, no haya peligro de atragantamiento.
  • Visitar regularmente al odontólogo para evaluar el estado de nuestra boca y prevenir la aparición de infecciones y otros problemas derivados del uso de piercings.
  • Mantener siempre una perfecta higiene oral para prevenir posibles infecciones. Hay que cepillarse los dientes después de las comidas -el cepillado nocturno es el más importante- con un aparato eléctrico o manual de cerdas suaves y no olvidarse de la seda dental.

Indudablemente, la mejor manera de evitar complicaciones y lesiones bucodentales es no hacerse piercings o quitarse los existentes porque se trata de una moda, nada pasajera, con riesgos. Aunque pueda parecerlo, perforarse la lengua, los labios o las mejillas no es lo mismo que perforarse, por ejemplo, las orejas.