Salud Dental

¿Qué ortodoncia es mejor para mi hijo?

Existen diversas opciones y tratamientos diseñados específicamente para los niños

Si bien la decisión de qué tratamiento es el más adecuado para el problema que presenta tu hijo la dará el odontólogo, debes saber que existen diversas opciones y tratamientos diseñadas para los más pequeños.

Soluciones diseñadas para los más pequeños

En los niños más pequeños, con edades comprendidas entre los 6 y los 9 años se aplican tratamientos de ortodoncia preventiva o interceptiva. Este tipo de ortodoncia está indicado cuando el pequeño conserva aún la mayoría o todos sus dientes leche, y su objetivo es corregir y dirigir adecuadamente el crecimiento dentofacial para prevenir deformidades o maloclusiones de forma precoz. Son tratamientos sencillos, que combinan aparatología fija y removible. Estos tratamientos pueden incluir la extracción de dientes temporales, tratamientos con expansores de paladar (también llamados disyuntores  palatinos) o aparatos removibles que corrigen mordidas cruzadas.

Cuando el niño es más mayor (a partir de los 8-9 años o cuando la mayoría de los dientes son ya definitivos) el objetivo de los tratamientos no es únicamente alinear los dientes, sino que aprovechan el propio crecimiento del niño o adolescente para realizar ortopedias del maxilar y la mandíbula y favorecer de este modo el crecimiento equilibrado del sistema musculoesquelético.

Para realizar este tipo de tratamientos existen diversas opciones como brackets, aparatología fija auxiliar o los microtornillos, que se utilizan para anclar las ortodoncias y en los que se requiere de una mínima intervención quirúrgica. En ocasiones también se hace necesaria la utilización de aparatología extraoral auxiliar en el caso de que sea necesario frenar el crecimiento maxilar o mandibular.

Antes de decidirse por una u otra opción, el dentista estudiará el caso del niño de forma pormenorizada para recomendar el tipo de ortodoncia más adecuado.

Sea cual sea la opción propuesta, hay que saber que durante el tiempo que dure el tratamiento hay que extremar la limpieza bucal. Además, es importante valorar, ante varias propuestas no solo las ventajas o desventajas del tratamiento, sino también el carácter específico del niño: si es o no responsable (puede perder con facilidad el aparato), si está pasando por una etapa difícil o si practica algún deporte para el que haya que proteger de forma especial la ortodoncia.