Salud Dental

Nunca es demasiado tarde para una sonrisa bonita

Lucir una sonrisa blanca y bonita es una de las grandes preocupaciones estéticas de hoy en día. Y es que tu sonrisa puede ser tu mejor carta de presentación de cara a un trabajo, a un posible cliente o incluso en tus ratos de ocio.

¿Os acordáis de cuando estábamos en el colegio y la mayoría de los niños lucían correctores dentales? ¿Por qué no podríamos los adultos acceder ahora a esos tratamientos para mejorar nuestra sonrisa? En los últimos años la ortodoncia ha dejado de estar relegada al público infantil para abrirse paso al mundo de los adultos, y para ello ha explorado numerosas posibilidades que la hacen más atractiva para nosotros.

Ortodoncia invisible: para los muy presumidos

Quizás a más de un adulto le dé vergüenza el hecho de pasear unos brackets sobre su blanca dentadura. Pero esto ha dejado de ser un impedimento para lucir una sonrisa perfecta: para los muy presumidos existe la posibilidad de optar por la ortodoncia invisible. Tan discreta que casi no se notará que la llevas.

Los alineadores invisibles son un método igual de efectivo que los tradicionales brackets, con la ventaja de que son mucho más discretos. Se combinan con unos ataches, que son unos dispositivos del mismo color que la pieza dental y que ayudan a colocar el diente en la posición correcta. Los alineadores invisibles son moldes transparentes creados a partir de tu propia dentadura, por lo que son muy cómodos. Hay que cambiarlos aproximadamente cada 15 días para ir haciendo las correcciones necesarias.

La pega que podemos encontrar a este tipo de ortodoncia es que es un poco más costosa que las otras opciones más tradicionales, y que no es aplicable en el 100% de los casos: si las correcciones que necesitamos en nuestros dientes no son muy grandes y además no nos importa rascarnos un poco el bolsillo, entonces la ortodoncia invisible es la mejor opción a considerar.

Brackets: mini, de cerámica y de cristal de zafiro

Si prefieres quedarte con lo tradicional, entonces puedes decidirte entre los distintos tipos de brackets que hay en el mercado. En primer lugar tenemos los tradicionales de metal, a los cuales hay que añadir los de tamaño mini: son exactamente iguales a los grandes, solo que la pieza de metal que va pegada al centro del diente es un poco más pequeña y discreta.

Los brackets de cerámica están hechos en este material, y además se pueden escoger en el color más parecido al de tus dientes para que pasen prácticamente desapercibidos para los demás. Las gomas que unen los brackets y el arco son la única parte que puede decolorarse un poco, pero el dentista te lo cambiará sin problemas cuando eso ocurra. El efecto es el mismo que el de los brackets de metal, si bien tienen la desventaja de que pueden despegarse de los dientes con algo más de facilidad, pero son inmediatamente recolocados por el ortodoncista.

Se denomina brackets zafiro a aquellos brackets elaborados con cristal de zafiro: son transparentes, por lo que se mimetizan perfectamente con el diente. Además, el cristal de zafiro no se decolora ni se tiñe de otro color a pesar de que fumemos o de que consumamos ciertos alimentos o bebidas como el café. Son mucho más estéticos que los brackets cerámicos ya que apenas se ven, y son igual de eficaces a la hora de recolocar las piezas dentales.

Tanto los brackets de cerámica como los de cristal de zafiro son algo más caros que los tradicionales, pero prometen ser más discretos y nos permiten pasar desapercibidos.

¿Por qué debería optar por la ortodoncia?

Por supuesto, la estética es uno de los motivos principales por los que se acude a la consulta de ortodoncia: tener una sonrisa bonita significa ganar puntos en la primera impresión cuando conocemos a alguien y nos hace más atractivos. Es por eso que muchas actrices y actores de Hollywood, personalidades internacionales, cantantes y artistas, como la actriz Katherine Heigl o la princesa Kate Middleton, han optado por darle una oportunidad a la ortodoncia ya entrados en la madurez.

Nuestra salud bucodental es otra de las razones a tener en cuenta a la hora de animarnos a recolocar nuestros dientes mediante la ortodoncia. La eficiencia de nuestra mandíbula y nuestra dentadura será más alta y su desgaste será mínimo, además de que mantener una higiene bucal adecuada será mucho más sencillo.