Salud, Salud Dental

Brackets sin complejos

Un tratamiento que hasta hace poco había supuesto poco menos que un estigma para los pacientes que lo llevaban se percibe cada vez con mayor normalidad. Analizamos los cambios en la percepción social de la ortodoncia con brackets.

Hace unas semanas, una conocida firma de moda decidió lanzar su nueva colección online Primavera/Verano 2017 para España con fotografías de modelos con looks “reales” y realistas: una joven con unas grandes gafas graduadas, otra que parece haber sido sorprendida empezando el día despeinada… Y entre ellas, una modelo con el rostro cubierto de pecas que ríe enseñando su ortodoncia con brackets metálicos en ambas arcadas.

La campaña de la marca textil no es sino un síntoma de un cambio social que, sin hacer ruido, ha ido calando en nuestra sociedad. La ortodoncia ha dejado de ser un motivo de vergüenza. Actores, deportistas, diseñadores… hacen gala de sus brackets en los photocalls… y hace mucho los niños se reían de sus compañeros con aparato dental.

Al contrario, ahora está peor visto tener los dientes torcidos debido a apiñamientos o sobremordidas… que llevar aparatos de ortodoncia que corrijan la alineación de los dientes. La normalización de los brackets y la creciente preocupación por la salud bucodental ha llevado a que se perciban casi con la misma naturalidad que llevar gafas.

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Orgullo…

Y del mismo modo que estas, la ortodoncia está empezando a cambiar en el imaginario colectivo: ya no se trata de un mero tratamiento dental sin otra dimensión que la puramente clínica, sino que hay cada vez más pacientes que lo perciben como una especie de complemento de moda.

En los últimos años, se están empezando a poner de moda entre niños y adolescentes los brackets metálicos con gomas de colores. Los más jóvenes empiezan a considerar su ortodoncia como parte de su identidad, y buscan la personalización de sus brackets. Diferenciarse lo es todo en una edad en la que la vida gira en torno a la autoexpresión y la aceptación del grupo.

y estatus

Y también de su clase social. Una ortodoncia no está al alcance de cualquiera, especialmente en los países latinoamericanos y del sudeste asiático, y llevar una ortodoncia se entiende como un signo de estatus socio-económico.

Tanto es así, que muchos YouTubers latinos comparten videotutoriales con cientos de miles de visitas sobre cómo fabricar brackets metálicos falsos: trozos de metal sin ningún propósito clínico, pero que imitan una ortodoncia real… y dan a quien los porta el prestigio social que este tratamiento dental tiene asociado.

La ortodoncia estética

Con todo, muchos adultos siguen prefiriendo la discreción de su ortodoncia sobre otras consideraciones, y para ellos existen diversas soluciones de ortodoncia que, sin renunciar a su eficacia clínica, tienen menor impacto en el aspecto de su sonrisa. Entre ellas, podemos destacar:

  • Brackets estéticos: Como las ortodoncias de siempre, pero con brackets fabricados con materiales que dejan pasar parcialmente la luz a través de ellos y que además tienen un color similar a los dientes. Es el caso de los brackets de cerámica y los brackets de zafiro: los que mejores resultados estéticos ofrecen.
  • Ortodoncia lingual: En este tipo de ortodoncia, los brackets se fijan a la cara interna de los dientes. De este modo, resultan prácticamente invisibles para los demás.
  • Ortodoncia Invisalign: La famosa ortodoncia Invisalign, que utiliza férulas de plástico transparente para desplazar los dientes según el plan de tratamiento establecido por el ortodoncista.

Fuera inseguridades

Lo que está claro es que han quedado muy atrás los años en que los aparatos dentales eran motivo de mofa o rechazo. Si necesitas una ortodoncia, seas joven o adulto, llévala con la cabeza alta: ahora, más que nunca, puedes presumir de tus brackets.