Demencia, Envejecimiento

El sueño en las personas con Alzheimer

Los enfermos de Alzheimer pueden sufrir diferentes alteraciones del ritmo del sueño, entre ellas insomnio y sueño fraccionado que repercute a nivel diurno con la necesidad de echar varias siestas a lo largo del día.

Aunque en anteriores ocasiones hemos hablado de la pérdida de calidad y cantidad de sueño con la edad, esta vez nos vamos a centrar en los problemas de sueño que sufren las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer, un problema muy vinculado al paso de los años. Y es que estos enfermos, además de su declive cognitivo o por culpa precisamente de esa afección en su memoria, sufren también dificultades a la hora de conciliar el sueño o tienen excesiva somnolencia durante el día, entre otros problemas a la hora de dormir.

Centros de mayores

Problemas de sueño en los enfermos de Alzheimer

A grandes rasgos, las personas que padecen algún tipo de demencia sufren lo que se conoce como agitación vesperal o síndrome vespertino. Este trastorno supone que cuando cae la noche su confusión aumenta, se muestran más agitadas y ansiosas y son incapaces de conciliar el sueño y quedarse dormidas. Todavía no se sabe muy bien a qué se deben estos síntomas, pero se sabe que hay factores que contribuyen a este comportamiento, como el cansancio al final del día o una necesidad de dormir menos de lo que suelen hacerlo los adultos mayores, según la Asociación de Alzheimer de Estados Unidos.

Las personas con Alzheimer pueden sufrir también, como en cualquier demencia, insomnio -es decir, dificultad para quedarse dormidas, tener problemas para dormir de un tirón durante toda la noche o despertarse muy pronto por la mañana–, hipersomnia –sueño muy prolongado y profundo, sobre todo durante el día–, o hiperactividad motora nocturna, sobre todo en fases avanzadas de la enfermedad.

Aunque el insomnio es el síntoma más frecuente y puede suceder en cualquier etapa de la enfermedad, con el peligro derivado de que se levanten y deambulen por la casa, las personas con Alzheimer registran un incremento de sueño fraccionado, es decir, que se mantienen en vela durante más tiempo en mitad de la noche y varias veces. Estos enfermos echan también más siestas diurnas de las que echaban previamente, además de registrar una disminución del sueño lento profundo (sueño no REM) y la fase REM del sueño.

Siestas diurnas

¿Por qué empeora el sueño en los enfermos de Alzheimer?

Los expertos achacan las alteraciones del sueño detectadas en los enfermos de Alzheimer a las vías neuronales encargadas de iniciar y mantener el sueño. También hay investigaciones que han descubierto que la disminución de la melatonina con los años es más grave en esta población y que los niveles de esta hormona son muy inferiores en los pacientes con demencia tipo Alzheimer.

Incluso, la culpable puede ser la propia enfermedad. Científicos de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos, hallaron evidencia de que la proteína señalada como detonante del desarrollo de la patología de Alzheimer -conocida como beta-amiloide– puede estar también relacionada con el bloqueo del sueño profundo y reparador entre los afectados con este trastorno de la memoria.

Los autores de esta investigación, que se publicó en la revista ‘Nature Neuroscience’, detectaron que los participantes en su estudio que poseían los niveles más elevados de beta-amiloide tenían peores noches y realizaban peor las pruebas de memoria. A su juicio, esto indica que no habían tenido suficiente sueño no REM como para almacenar la información nueva.

Otra posible explicación a los problemas de sueño que padece este colectivo es que las personas con menor actividad mental necesitan echar siestas frecuentes. Un estudio del Instituto Nacional de Salud e Investigación Científica (INSERM, por sus siglas en francés) reveló que una excesiva somnolencia durante el día puede ser un síntoma temprano de declive cognitivo.

Según los resultados de esta investigación francesa, el 17,9 % de los ancianos estudiados que manifestaron tener sueño durante el día eran los que presentaban un mayor deterioro cognitivo. De ahí que estos científicos estimaran que puede haber una relación directa.

En esta línea, un grupo de expertos del Hospital de Mujeres de Boston, en Estados Unidos, también apuntó que el exceso de sueño está vinculado con una menor capacidad mental. Estos investigadores detectaron que los participantes en su estudio que dormían cinco horas o menos al día sufrían más disfunción cognitiva que los que tenían una noche de sueño de siete horas. Pero también los que dormían nueve horas padecían ese tipo de alteraciones cognitivas.

Además, este declive cognitivo asociado con problemas del sueño se ha visto en pruebas objetivas. Un trabajo de científicos de la Universidad de San Francisco, en California, Estados Unidos, reveló que quienes sufren más insomnio se desenvuelven peor en las pruebas de cognición global y de fluidez verbal.

Mujer con Alzheimer

Cómo mejorar el sueño de los enfermos de Alzheimer

Como todo aquel que sufre algún tipo de alteración bien sea a la hora de acostarse, durante la noche o al despertar, hay varias medidas llamadas de higiene del sueño que se pueden aplicar en los enfermos de Alzheimer para mitigar sus problemas a la hora de dormir:

  • Tener una rutina diaria y acostarse a la misma hora todas las noches.
  • Restringir el tiempo que duermen durante el día para que tengan sueño cuando llega la noche. Se aconsejan siestas de menos de 30 minutos al día.
  • Realizar actividades físicas durante el día para gastar energías, pero volver la tranquilidad en las horas previas a dormir.
  • Cenar ligero, pero no irse a cama con hambre, e ingerir poco líquido antes de acostarse. En todo caso, hay que llevarle al servicio antes de que se acueste.
  • Evitar los ruidos fuertes o cualquier actividad durante la noche para que la persona con Alzheimer no se despierte una vez que se ha dormido.
  • Su dormitorio debería tener luces tenues y se puede emplear música relajante para ayudarle a conciliar el sueño.
  • Evitar la cafeína y cualquier bebida estimulante.

También existe medicación para tratar el insomnio, pero será el médico quien la recete, entre otras cosas, porque algunos fármacos pueden agravar el deterioro cognitivo.

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