Bienestar, Salud

¿Cuándo es el mejor momento para operarme de la vista?

Situaciones en las que se desaconseja la intervención, cuándo hay que esperar, por qué y cuándo es el mejor momento.

La cirugía refractiva es la encargada de corregir los defectos refractivos del ojo (miopía, hipermetropía y astigmatismo) y así eliminar la dependencia de gafas y lentillas. Engloba un conjunto de técnicas quirúrgicas que se aplican según el caso particular de cada paciente, su tipo de dolencia y el estado de la misma. Sin embargo, no siempre es posible o aconsejable operar. Hay situaciones en las que es mejor esperar o, incluso, casos en los que se desaconseja.

Situaciones en las que se desaconseja la intervención

La cirugía refractiva no está recomendada en pacientes diabéticos, con enfermedades autoinmunes o cuya medicación pueda alterar el proceso de cicatrización.

El tipo de operaciones que engloba la cirugía refractiva no tiene como objetivo mejorar la “cantidad” de visión, sino la calidad de la misma. Es decir: si la visión con gafas o lentillas era de un 70% antes de la operación, después de la misma seguirá siendo del 70%, sólo que el paciente ya no necesitará usar gafas ni lentillas. Por lo tanto, los problemas como un ojo vago no se resuelven con estas operaciones. Tampoco se pueden operar las córneas demasiado finas.

Tanto en miopes como hipermétropes no se aconseja la cirugía refractiva como tal (lasik) a los 40 años porque nos acercamos a la edad de la presbicia o vista cansada, ya que este tipo de dolencia es una consecuencia directa del envejecimiento natural del ojo. En estos casos, el cristalino se va haciendo más duro con el paso de los años y va perdiendo su capacidad de, por ejemplo, leer. Debido a esto los pacientes se podrán quitar las gafas de lejos, pero no prescindir de ellas porque empezarán a usarlas para cerca y, más adelante, también para intermedia.

Por otra parte, los límites aptos para la intervención están entre las 10 y las 12 dioptrías y es del todo imprescindible contar con unos ojos sanos, sin patologías previas de retina o de córnea.

Operarse la vista

En qué casos hay que esperar para operarse de la vista

Por regla general, la cirugía refractiva está indicada para pacientes mayores de 18 ó 20 años, que cuenten con una graduación estable desde hace al menos dos años. Si el paciente es menor de edad o su graduación aún no es estable, se recomienda esperar. Para una buena indicación de refractiva también necesitamos un grosor corneal adecuado y no tener patologías concomitantes como estrabismos, ambliopías, ojo único o ectasias corneales (como queratoconos).

En el caso de las miopías, estas se suelen operar a partir de los 18 años, edad en la que el ojo ya ha madurado y ha dejado de crecer y, por tanto, los resultados de la cirugía son más estables. Por esta misma razón, los pacientes adultos que han sufrido variaciones en su graduación durante el último año también deben esperar a que esta se estabilice.

Los casos de astigmatismo se valorarán de forma individual, en función de si están asociados a la miopía o a la hipermetropía.

Las pacientes embarazadas o que estén amamantando también deberán esperar, puesto que durante esta época debido a las fluctuaciones de visión por causa de los cambios hormonales (normalmente los embarazos miopizan).

Cuándo es el mejor momento

Actualmente se pueden corregir miopía, hipermetropia y astigmatismo con buenos resultados con cirugía refractiva. El momento más adecuado para operarse la vista es aquel en el que la graduación causada por la afección correspondiente se mantiene estable durante un periodo de tiempo considerable y el uso de gafas o lentillas causa un serio inconveniente.

Por ejemplo, la cirugía refractiva está especialmente indicada en los casos de altas miopías. La lente intraocular multifocal también puede corregir muchos casos de presbicia y eliminar las cataratas, una operación que mejora considerablemente la calidad de vida de los mayores.

A partir de los 55-60 años, cuando el cristalino comienza a tener problemas en su función de enfocar de cerca, se puede indicar cirugía de cristalino transparente con lentes premium que pueden corregir tanto miopía como hipermetropia y astigmatismo.

Operarse la vista

En el caso, por ejemplo, de pacientes jóvenes que practican deporte con regularidad, el uso de gafas o lentillas supone una limitación y un riesgo para la salud ante la existencia de un posible traumatismo. Las gafas son frágiles y las lentillas no siempre se toleran bien y también se pueden desplazar o perder.

Por estos motivos, las ventajas de la cirugía refractiva en los casos anteriores son claras: mejora la calidad de vida y de visión del paciente, disminuye los riesgos de lesión en los ojos y supone un procedimiento definitivo en la mayoría de los casos.