Psicología, Salud

Cosas que NO hay que decir a alguien que sufre ansiedad

El artista y gurú del marketing Pip Crisp sabe qué pasa por la cabeza de alguien que sufre ansiedad. Por eso también sabe lo frustrante que puede ser que se limiten a decirte “cálmate”. Pip ofrece su punto de vista personal sobre cómo se puede ayudar a los amigos o familiares a comunicarse con alguien que está pasando por lo mismo.

Lo más probable es que nuestras intenciones sean las mejores. Si somos hermanos, amigos o la pareja de alguien que sufre ansiedad, es probable que de verdad nos preocupe y queramos decir algo que sirva de ayuda. Pero si no hemos sufrido verdadera ansiedad en nuestras carnes, es difícil entenderla. A continuación expongo diez cosas que hay que evitar decirle a alguien que tiene ansiedad.

  1. “Espabila / supéralo”.

Oír la palabra “espabila”‘resulta tremendamente frustrante en la mejor de las ocasiones, así que no se lo digamos a alguien que sufre ansiedad. Aprender a hacer frente y a gestionar la ansiedad lleva su tiempo. No es distinto de cualquier otro problema físico que hay que gestionar o del que hay que recuperarse. Es como decirle a alguien que “espabile” de la diabetes o de la intolerancia al gluten. La cosa no funciona así.

  1. “La ansiedad no es real”.

Pues sí lo es. Es posible que no la hayamos experimentado y no la veamos como otros problemas de salud. Pero eso no quiere decir que no exista. Tomaos tiempo para leer algo sobre la ansiedad para poder comprender mejor lo frecuente que es y a quién puede afectar.

  1. “Estás loco/a / tarado”

Creo que las personas que tienen ansiedad suelen ser hiperconscientes de cada movimiento, pensamiento y reacción física. De hecho, están demasiado en contacto con la realidad. La verdad es que cuando sufría ansiedad pensaba realmente que me estaba volviendo loco, y que alguien me dijera esas palabras lo que hacía era reforzar mi mentalidad negativa.

  1. “Cálmate”

Decir eso podría agravar la situación. Alguien con ansiedad podría estar sintiendo falta de aliento, sudoración o confusión. Os aseguro que le encantaría poder calmarse. La ansiedad puede ser irracional y es difícil intentar recuperar la lucidez y el control de los pensamientos y del cuerpo. No hay un interruptor para apagar y encender.

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  1. “¿He hecho algo malo?”

Los trastornos de ansiedad surgen de algo más complicado que un sólo incidente concreto. Lo más probable es que no hayas hecho nada malo. Esa pregunta puede añadir una capa más de preocupación en alguien que ya está cargado de ansiedad. Por lo tanto, es posible que también sienta la necesidad de atendernos o que se sienta culpable por no habernos tratado de la forma que esperábamos.

  1. “Eres tóxico”

Es probable que una persona que tenga ansiedad ya tenga la autoestima baja, falta de confianza o que en cierta modo se odie a sí mismo. Ese tipo de comentario solamente reforzará lo que ya piensa de sí misma y posiblemente le hará mucho daño.

  1. “Todo está en tu mente”.

Vamos a desmontar este mito de una vez por todas. La ansiedad puede experimentarse en todo el cuerpo. Yo he sentido sudores, cosquilleo en las extremidades, falta de sensibilidad, náuseas, temblores y una sensación de que se me cae el mundo encima, por nombrar algunos síntomas Es superior a uno mismo. La mente parece controlar al cuerpo y viceversa, y la sensación es que cualquiera de los dos puede hacer estallar al otro.

  1. “Sólo necesitas dormir bien esta noche”.

Dormir bien una noche no cura el cáncer. Y tampoco cura la ansiedad. Descansar es importante, junto con una dieta saludable y equilibrada y mucho ejercicio. Pero, por desgracia, para recuperarse hace falta algo más que cerrar los ojos un rato. Pueden ser necesarios años de terapia, posiblemente medicación, el apoyo de los amigos y de los seres queridos y una voluntad firme.

  1. “Yo también tengo ansiedad”

Estar ansioso o sentir estrés es distinto de tener ansiedad. Mientras que los nervios momentáneos que se sienten antes de una reunión importante tienen un propósito y son algo bastante natural, son distintos del miedo incapacitante que te impide cruzar la puerta de casa durante un mes.

  1. “Tienes que venirte”

No presionéis a alguien que tiene ansiedad para que haga algo a lo que han dicho que no. Existe un motivo justificado por el que no puede asistir a esa actuación, a esa fiesta o a esa celebración. Estar rodeado de mucha gente puede desencadenar el pánico, o algunos entornos pueden hacer que se sienta atrapado. Tened paciencia y sed amables. No le tachéis de vuestra lista de felicitaciones de Navidad. Llegará el momento en el que se sienta con ganas de acompañaros.

A cambio, podéis ofrecerle vuestro tiempo y paciencia, un abrazo y un café.