Envejecimiento, Prevención, Salud

Comienza el frío, ¿cómo protegemos a nuestros mayores de la gripe?

Los mayores de 60 años son un colectivo donde la gripe puede tener más repercusión. La vacunación es el arma más eficaz, pero también hay otras medidas para prevenirla.

Dolor muscular generalizado, fiebre, escalofríos, tos, dolor de cabeza y de garganta… Casi todo el mundo ha sufrido estos desagradables síntomas alguna vez en su vida. Lo “bueno” es que se pasan en una semana con tratamiento sintomático y si eres joven y estás sano, es bastante improbable que este virus te afecte cada año. Sin embargo, quienes tienen complicado esquivar los virus que la desencadenan son las personas con el sistema inmune debilitado -como embarazadas, enfermos de cáncer o personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), entre otros-, los niños y los mayores.

La gripe y el frío

Entre finales de octubre y comienzos de noviembre, el virus que desencadena la gripe comienza a circular en España -igual que en todos los países del hemisferio norte-. Y es que en cuanto cae el termómetro y se modifica la humedad, los virus -entre ellos el de la influenza- empiezan a incrementarse, puesto que estas condiciones climatológicas los fortalecen.

En un estudio realizado con animales, expertos de la Escuela de Medicina de Monte Sinaí, en Nueva York, Estados Unidos, comprobaron que el virus de la gripe humana contagiaba a ocho de cada diez cerdos cuando la humedad relativa oscilaba entre el 20 y el 35 por ciento; mientras que cuando superaba el 80 el virus ya no se transmite.

Además, detectaron mayores índices de contagio de la gripe a temperaturas de 5 ºC; pero cuando los termómetros suben a 30ºC vieron que no se produce transmisión del virus de la gripe. Los autores argumentaron que estas condiciones ambientales podrían favorecer al virus, pero también apuntaron a que nuestras barreras físicas defensivas pueden perder eficacia con esa climatología.

Cómo prevenir la gripe en las personas mayores: vacunación

Entre el 5 y el 15 por ciento de los miembros de grandes poblaciones se ve afectado por el virus de la gripe cada año, alcanzando una incidencia del 50 por ciento en el caso de los grupos que están muy en contacto o cuando se trata de colectivos que permanecen mucho tiempo en lugares cerrados, como internados escolares o residencias de mayores.

Pero, ¡qué no cunda el pánico! Prevenir la gripe no es imposible. El arma principal contra los virus que la desatan es la vacuna. En España, ya ha comenzado la campaña oficial de vacunación, puesto que suele arrancar unas semanas antes de la época en la que normalmente el virus suele entrar en circulación para resultar más efectiva.

Y es que la vacuna empieza a hacer efecto aproximadamente a las dos semanas de su aplicación. ¿Cómo lo hace? Genera anticuerpos de protección contra el virus. De este modo, las personas vacunadas pueden hacer frente a los virus de la gripe previstos en la vacuna. Cada año, las autoridades sanitarias determinan, a raíz de las investigaciones, qué virus es más posible que sean los más comunes en cada temporada y los incluyen en la vacuna antigripal.

Vacuna antigripal

Entre las personas a las que los profesionales sanitarios recomiendan vacunarse están los mayores. La edad supone un factor de riesgo en sí mismo para contraer la gripe, aunque no existan otras enfermedades o trastornos crónicos. Principalmente, se debe a que la inmunidad celular en las personas mayores está más deteriorada que en una persona más joven.

Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGC), la vacunación contra la influenza es “imprescindible” en las personas mayores de 60 años. Para animar a este colectivo a vacunarse, recuerda que se trata de una medida segura y efectiva, ya que reduce más de un 30 por ciento la hospitalización de los mayores y en un 40 por ciento la mortalidad por todas las causas.

Otras medidas para esquivar la gripe

Hay estudios que estiman que la vacuna contra la influenza reduce el riesgo de contraer la gripe entre un 40 y un 60 por ciento en la población general. Sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) estadounidenses explican que la efectividad puede variar de una temporada de gripe a otra y señalan dos factores importantes:

  • Individuales: las características de la persona a la que se le administra la vacuna, como su edad -ya hemos indicado que la edad avanzada es un factor de riesgo para contraer la gripe- o su estado general de salud -las personas con sistemas inmunes deficientes, por ejemplo, también tienen más riesgo-.
  • Virus: la combinación o similitud de los virus para los que se ha diseñado la vacuna y los que se diseminan entre la población también influye en la efectividad. Si son muy divergentes, la efectividad de la vacuna es menor.

Teniendo en cuenta entonces que la vacuna no es infalible, conviene conocer otras medidas para frenar el contagio con el virus de la gripe, como:

  • Lavarse las manos muy a menudo.
  • Evitar compartir vasos, cubiertos, toallas y otros utensilios que estén en contacto con la saliva u otras secreciones de personas con gripe.
  • Taparse la boca y la nariz al estornudar o toser con un pañuelo desechable o con el brazo.
  • Llevar una vida sana, con una buena calidad de sueño, una alimentación saludable y mucha hidratación -con agua, principalmente-, estar físicamente activo y evitar el tabaco y el alcohol.

En el caso de que haya alguien en el domicilio con gripe, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) aconseja extremar la limpieza de las superficies comunes y ventilar a menudo las habitaciones.

Qué hacer si una persona mayor contrae la gripe

Proceso gripal

Cuando, aún con todo eso que hemos apuntado anteriormente, una persona mayor cae enferma por la gripe, ¿qué hay que hacer? Lo mejor es consultar al médico de referencia en cuanto empiece a notar alguno de los síntomas de la gripe, con el fin de que prescriba las medidas a seguir. Es posible que el médico le recete un tratamiento sintomático para aliviar los síntomas, así como minimizar complicaciones.

El médico de atención primaria está completamente capacitado para gestionar y tratar los procesos gripales. Sólo habría que acudir a urgencias cuando el mayor presente dificultad para respirar, mareos repentinos, confusión, dolor torácico o abdominal, vómitos graves y que no cesan o síntomas parecidos a los de la gripe que resurgen de nuevo con fiebre y empeoramiento de la tos, a pesar de una mejoría previa.

Normalmente, se recomienda la recuperación en el domicilio -si no hay complicaciones graves- con analgésicos para bajar la fiebre y tratar el malestar general y dolor muscular, o jarabes para la tos, además de darle mucho líquido para mantenerle hidratado; y reposo.

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