Envejecimiento, Salud

Bótox, mucho más que quitar arrugas

La toxina botulínica se emplea en muchos tratamientos que nada tienen que ver con la estética, a pesar de que esa sea su función más conocida.

Las inyecciones de toxina botulínica están indisolublemente unidos a la dermatología y medicina estética por los excelentes resultados que ofrece para eliminar arrugas de expresión, levantar la cola de la ceja o reducir las arrugas alrededor de los labios. No obstante, sus aplicaciones clínicas van mucho más allá.

Hiperhidrosis

La hiperhidrosis es una alteración de base genética que se caracteriza por la sudoración excesiva. Afecta sobre todo a las mujeres y puede manifestarse en diferentes zonas del cuerpo: axilas, pies, palmas de las manos, cabeza y cara.

Aunque parece una enfermedad poco importante, lo cierto es que la hiperhidrosis deteriora notablemente la calidad de vida de las personas que la sufren ya que condiciona por completo las relaciones laborales, familiares y sociales del paciente.

En los casos severos que no responden a otros tratamientos, los dermatólogos pueden optar por aplicar inyecciones de toxina botulínica para paralizar los nervios responsables de la sudoración excesiva. Según la zona en la que se vayan a aplicar las inyecciones, puede ser necesaria la aplicación de anestesia, aunque en la mayoría de tratamientos no es oportuno.

El efecto de la toxina botulínica es transitorio, pero bastante duradero. Cuando vuelve la sudoración basta con repetir el tratamiento.

Estrabismo

El ojo está rodeado de músculos encargados de dirigir el globo ocular en la dirección en la que están los objetos que queremos mirar. Lo normal es que este conjunto de músculos funcione de manera coordinada para que ambos ojos se muevan en la misma dirección.

Cuando esto no ocurre así, la descoordinación de la musculatura repercute en la desviación de uno o de los dos ojos. Los oftalmólogos especializados pueden administrar inyecciones de toxina botulínica para paralizar selectivamente los músculos afectados y conseguir así que la desviación del ojo se reduzca o incluso desaparezca por completo.

Foto botox 2

Lo idóneo es empezar a aplicar los tratamientos en la infancia para obtener los mejores resultados. Por regla general, la duración del efecto es de varios meses, al cabo de los cuales el oftalmólogo puede repetir el tratamiento. En cualquier caso, el tratamiento del estrabismo con toxina botulínica causa una serie de modificaciones en la musculatura ocular que pueden prolongarse mucho más tiempo hasta hacer desaparecer la patología.

Migrañas

El uso de la toxina botulínica está documentando en la bibliografía científica. Una extensa revisión publicada por la Biblioteca Cochrane concluye que la toxina botulínica reduce en torno a dos días los episodios migrañosos de los pacientes que recibieron este fármaco en comparación con los pacientes que no fueron tratados con este producto.

Existe un protocolo de infiltración llamado protocolo PREEMPT que ha demostrado, en ensayos clínicos controlados, una mejoría significativa en pacientes con migraña crónica a los que se les administra toxina botulínica y que tienen cefalea más de 15 días al mes.

No obstante, se aboga por la realización de más trabajos al respecto, dado que la migraña afecta a algo más del 15 % de la población y resulta verdaderamente invalidante para muchos pacientes, de forma que acortar las crisis un par de días puede ser muy relevante, siempre y cuando la toxina botulínica presente ventajas con respecto a otros tratamientos orales.

Alteraciones neuromusculares

La toxina botulínica actúa bloqueando la liberación de acetilcolina, un neurotransmisor implicado en la contracción de los músculos. Por este motivo, las inyecciones de toxina botulínica también se pueden aplicar en el tratamiento de:

  • Blefaroespasmo. Contracción involuntaria y repetida del músculo orbicular (localizado alrededor del ojo).
  • Distonías faciales. Espasmos y anomalías en el tono muscular que pueden afectar a uno o a los dos lados de la cara.
  • Tortícolis. Contracción muscular involuntaria y prolongada de la musculatura localizada en la región del cuello que cursa con bastante dolor para el paciente.
  • Espasticidad después de un ictus. Contracción permanente de un grupo muscular después de haber sufrido un daño neurológico.

El bótox es uno de los fármacos más seguros y eficaces, siempre y cuando la indicación sea correcta y el especialista que lo aplique tenga experiencia y un profundo conocimiento de la musculatura en la que va a aplicar las inyecciones para lograr el efecto deseado.