Bienestar, Salud Dental

Los mejores consejos a la hora de llevar a cabo un blanqueamiento dental

Todo lo que debes saber antes de someterte a un blanqueamiento dental.

Son muchos los usuarios que, más allá de la ortodoncia, desean lucir una sonrisa no solo perfectamente alineada, sino nívea y resplandeciente. Algo que puede estar motivado por razones estéticas o, incluso laborales (si, por ejemplo, trabajan en la televisión o similares). Por fortuna, lograrla con éxito es posible de la mano del blanqueamiento dental.

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Un tipo de procedimiento que puede llevarse mediante diversas técnicas en función de las necesidades del paciente, y un proceso para el que conviene tener en cuenta una serie de consideraciones. Nos estamos refiriendo a aquellos consejos a priori y a posteriori del blanqueamiento, que harán de él un auténtico éxito.

Consideraciones iniciales

Antes de entrar en mayores vicisitudes, sin embargo, cabe comentar algunas cuestiones acerca del blanqueamiento. Para empezar, debes saber que el blanqueamiento es un tratamiento odontológico; es decir, que no se trata de algo meramente estético que pueda hacer cualquiera, sino que debe llevarlo a cabo un profesional.

Además, este tendrá que realizar un diagnóstico previo, controlar que no existe riesgo para las encías, tejidos blandos ni para los dientes; y determinar cuál es el más adecuado. En todo caso, algunos profesionales no recomiendan aplicarlo en mujeres embarazadas y menores de edad.

También has de conocer que, a la larga, tus dientes volverán a oscurecerse (no obstante, tiene un mínimo de duración de año y medio). Algo que, evidentemente, variará según tus hábitos pero que resulta inevitable, pues el paso del tiempo es uno de los principales factores que oscurecen el tono de tu sonrisa. Para que el grado de blancura perdure, además, deberás tomar medidas adicionales, e incluso, realizar un retratamiento. El resultado final dependerá de tu propio diente.

Asimismo, tampoco resulta eficaz contra todas las manchas. Es el caso de las provocadas por las tetraciclinas, un medicamento que da un tono grisáceo a la superficie del diente y que no puede blanquearse. En esta situación, existen otras opciones como carillas, fundas o coronas. Para aquellos pacientes que sufren de hipersensibilidad –y puesto que esta se incrementa durante el proceso-, así como para los que se ven afectados por gingivitis o periodontitis, no es recomendable e incluso podría conllevar complicaciones.

Qué tipo de blanqueamiento dental vas a hacerte

blanqueamiento

Existen varios tipos de blanqueamiento dental a los que puedes someterte, una técnica que valorará el odontólogo en función de tus necesidades. El objetivo de todas ellas, no obstante, es reducir la tonalidad del diente para lucir una sonrisa más joven y brillante. Todo a través de unos procedimientos rápidos, sencillos y sin prácticamente efectos secundarios. Pero vayamos con los más habituales:

  • Blanqueamiento dental en casa: se lleva a cabo mediante férulas, construidas a medida y bajo la supervisión del profesional. En ellas se aplica el gel blanqueador. La idea es que el paciente las lleve puestas durante un periodo de tiempo determinado.
  • Fotoactivación: una de las grandes ventajas de la fotoactivación es que, en menos de una hora ya pueden apreciarse los mejores resultados. Comienza con la protección de las encías con una funda especial y sigue con la aplicación del gel de blanqueamiento, cuyos resultados se incrementan gracias a la tecnología activada por la luz.
  • Blanqueamiento dental mixto: como su propio nombre indica, consiste en un blanqueamiento combinado, que alterna los dos que le preceden en esta lista. En la clínica se aplican las técnicas de fotoactivación y en casa se refuerza con el tratamiento del gel recuperador dental y el blanqueador.
  • Blanqueamiento interno: se trata del que se aplica sobre los dientes en los se ha realizado una endodoncia y que, fruto de la misma, han acabado oscureciéndose. La idea es recuperar la tonalidad original. Algo que se logra en varias sesiones y sin anestesia en la misma clínica dental.

Qué necesitas hacer para prepararte previamente

Todo blanqueamiento ha de partir de una boca totalmente sana. Una caries, por ejemplo, podría permitir que los agentes blanqueadores penetraran en las zonas deterioradas del diente, incrementando la sensibilidad dental. Los defectos en la formación del esmalte son otras cuestiones que deberían paliarse, así como aquellas obturaciones filtradas o defectuosas (con sellados deficientes y demás que podrían llegar a provocar problemas de sensibilidad, etcétera).

Además, resulta imprescindible realizar una limpieza bucal previa que elimine las manchas extrínsecas y permita que el producto blanqueante se encuentre en contacto directo con la superficie del diente y, consiguientemente, sea más eficaz.

Entre los 15 y 30 días previos también tendrán que evitarse los colutorios y pastas desensibilizantes a base de nitrato potásico, y también los que contengan flúor. Estos compuestos podrían interferir en el procedimiento. Por la misma razón, tendremos que eliminar de nuestra dieta y durante el mismo periodo de tiempo, la ingesta de bebidas con flúor, presente en algunas aguas carbonatadas.

Imprescindibles después del tratamiento

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Una vez realizado el blanqueamiento dental, y en especial durante las primeras semanas, deberías alejarte de los alimentos o bebidas con gran cantidad de pigmentos, ácidos y otros que causen manchas. La idea es llevar una “dieta blanca”, que obvie los colorantes –tanto naturales como artificiales-, del café, el té, el regaliz, frutos rojos, y el vino tinto; entre otros.

Prescinde también de los que se encuentren muy fríos, ten en cuenta que padecerás de una sensibilidad adicional reversible cuando termines el tratamiento. Si necesitas enjuagues o pastas que te ayuden a combatirla, que sean incoloros. En el caso de los fumadores, por otra parte, lo ideal sería que abandonaran el hábito por completo, aunque cabe comentar que las primeras 48 horas tras el blanqueamiento son básicas.

Por último, controlar los hábitos y mantener una correcta higiene bucodental será básico para mantener las condiciones estéticas y de salud de tu boca en términos generales. Por no hablar de que deberás seguir al dedillo las prescripciones que tu odontólogo te dé al respecto.