Prevención, Salud

10 cosas que puedes hacer para ayudar a un amigo con ansiedad

Si tienes un amigo que cancela citas con frecuencia, no contesta a tus llamadas, se muestra tenso y suele comentar que está muy cansado o que le duele la cabeza, es posible que tenga ansiedad. La enfermera asesora de Mental Health Kathryn Johnson nos expone diez cosas que debería saber.

Es comprensible que no se haya dado cuenta de lo que está experimentando tu amigo a las primeras de cambio. Quizás se sienta dolido o pienses que tu amigo es un perezoso o que te está evitando. Pero a lo mejor está pasando por algo totalmente distinto y, al padecer ansiedad, podría disgustarse muchísimo si pensara que podría haberte ofendido.

Por ese motivo expongo a continuación algunas de las cosas que probablemente tu amigo desee poder contarte sobre su ansiedad y de qué modo puedes ayudarle.

  • Comprende que se trata de algo difícil de controlar; no existe un botón de apagar y encender. Y que a veces la ansiedad puede llegar a saturarle la mente, dejando poco espacio para algo que no sea preocuparse.
  • No queda porque no quiera verte o porque no se le pueda molestar. En ese momento la ansiedad ha hecho acto de presencia y el temor a salir y a encontrarse en una situación social le da mucho miedo; no te lo tomes como algo personal.
  • Entiende que es agotador, por eso parece que siempre esté cansado. Es posible que no entienda por qué. Pero aunque no esté haciendo un esfuerzo físico, su mente está revolucionada, algo que consume mucha energía y puede traducirse en síntomas físicos.

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  • Existen distintas situaciones y entornos que pueden provocar ansiedad. Lugares públicos, conocer gente, el trabajo y los actos sociales (incluso utilizar un aseo público) pueden provocar mucha ansiedad. Si tu amigo sufre ansiedad social, puede preocuparle mucho que la gente se ría de él, lo que vayan a decir de él o hacer algo que le avergüence. Es probable que le preocupe antes, durante y después de la celebración, es un problema muy invasivo.
  • La ansiedad puede presentarse de diversas formas. Tu amigo puede mostrarse irritable o reaccionar exageradamente por cosas que normalmente no le provocarían ese comportamiento como, por ejemplo, sobresaltarse o asustarse. Intenta no tomártelo como algo personal y ten paciencia.
  • Pregúntale qué necesita. Algunas veces puede ser un abrazo, otras veces nada. Pero es importante comunicarle a tu amigo que puede pedirte ayuda y que no tenga miedo a hacerlo.
  • Las personas con ansiedad suelen ser muy conscientes de que se preocupan demasiado, de que deben intentar calmarse o de que están reaccionando exageradamente. Pero decírselo no va a servirles de ayuda. Ya lo saben y si pudieran, lo harían.
  • Si tu amigo no quiere hacer algo, déjalo estar. No trates de convencerle de que cambie de opinión ni le obligues a pasar por ciertas situaciones porque conseguirás que se sienta peor.
  • No desaparezcas. Sigue invitándole, aunque lo rechace continuamente o acepte y luego lo cancele, sigue ofreciéndote a verle. Sugiere algo en lo que sólo participéis los dos. Hay días mejores y días peores y es posible que un día tu amigo se sienta con ganas de aceptar la oferta.
  • Si tu amigo te dice que siente ansiedad, ten en cuenta que es posible que no sepa por qué o que no pueda explicarlo. Pregúntale si puedes hacer algo para ayudarle, pero acepta su respuesta si no puede decirte qué le preocupa en ese momento. Al contrario, intenta empatizar con él. Piensa cómo te gustaría que te ayudasen si te sintieses disgustado o ansioso.

Lo mejor que puedes hacer para ayudar a tu amigo es aprender y entender mejor su enfermedad; ten paciencia, se amable y no le abandones: él te necesita.