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¿Cómo puedes conocer el sexo de tu bebé en el embarazo?

Conocer el sexo del bebé antes del parto es posible con diferentes métodos más allá de la ecografía.

Uno de los grandes “misterios” del embarazo es el sexo del futuro bebé que está por nacer. Como escoger el sexo del bebé es algo que no puede hacerse por razones éticas, lo único que podemos hacer es esperar unas cuantas semanas para saber si tendremos un niño o una niña a través de las pruebas médicas pertinentes, que son las únicas que nos aseguran (y no siempre al 100%) que sabremos el sexo de nuestro futuro hijo con certeza.

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Los métodos no científicos no son de fiar

Sexado fetal

Ahora nos es sencillo conocer el sexo del bebé, pero ¿qué se ha hecho a lo largo de la historia, cuando todavía no disponíamos de los avances médicos que tenemos ahora? Existen muchas formas tradicionales, pero nada fiables, de intentar saber el sexo del futuro bebé, algunas de lo más bizarras. Desde la forma que tiene la barriga de la embarazada (si es redonda será una niña y si es en punta será un niño), hasta los antojos de la futura madre (si son antojos de dulce se cree que el bebé será una niña) pasando por la tabla china, la tabla maya o hasta el calendario lunar (como si la luna actuara de diferente manera sobre nosotros según la veamos completa o no).

Ninguno de estos métodos se ha demostrado efectivo, ya que solamente juegan con las probabilidades y no están basados en el método científico, así que sólo nos pueden servir a modo de juego o curiosidad para intentar vaticinar si nuestro pequeño será un niño o una niña.

Otro método que podría ser más fiable pero que aún presenta dudas, por no haber sido demostrado científicamente, es el método Ramzi o de la posición de la placenta. Según el Dr. Sadd Ramzi Ismail, se puede conocer el sexo del bebé desde la primera ecografía, en las primeras semanas de gestación. Para saberlo se debe observar la placenta con el fin de ver dónde se encuentran las vellosidades coriónicas (tejido que colabora en la formación de la placenta) respecto del feto, y según dice es fiable en el 97% de los casos.

Los métodos científicos para conocer el sexo del bebé

Sexado fetal

El más utilizado para conocer el sexo del bebé es el de la ecografía o ultrasonido: hay que esperar hasta la semana 20 del embarazo, que es cuando se realiza la segunda ecografía del embarazo (se puede hacer antes, pero este es el momento ideal porque los órganos reproductivos ya están formados) y es en ese momento cuando se pueden ver con más claridad los genitales del bebé. Eso si el bebé quiere, ya que depende mucho de su postura en el útero. La fiabilidad es muy alta, aunque hay que aclarar que se han dado casos en los que se creía que el bebé sería una niña porque no se distinguían bien los genitales y en el momento del parto ha habido una sorpresa. Este método no es invasivo y actualmente se puede realizar también en 4D.

La amniocentesis es otro de los métodos con los que se puede conocer el sexo del bebé. La amniocentesis es una prueba que se realiza entre las semanas 14 y 18 en embarazos de riesgo (madres mayores de 35 y otros casos, aunque también pueden solicitarla otras embarazadas) para saber si el feto presenta algún tipo de anomalía, como por ejemplo las cromosómicas. Se trata de un método invasivo que consiste en extraer mediante una larga aguja una cantidad de líquido amniótico del útero materno: el análisis posterior nos revela si el bebé puede tener complicaciones como síndrome de Down o espina bífida, y además nos dice con un 100% de fiabilidad cuál será su sexo. Debido a sus riesgos, nunca se utiliza como método para conocer el sexo del bebé.

El sexado fetal en sangre materna

Desde hace poco tenemos acceso a una nueva prueba que nos permite conocer el sexo de nuestro bebé desde las primeras semanas de la concepción: se trata del sexado fetal en sangre materna, y es un método muy poco invasivo y con un riesgo nulo para la salud del bebé.

El procedimiento es muy sencillo: basta con tomar una muestra de sangre de la futura madre, para lo que no es necesario ni siquiera estar en ayunas. Sabemos que el ADN fetal libre (ffDNA) aparece en la sangre materna a partir de la 6ª semana de gestación y se vuelve indetectable dos horas después del nacimiento.

Este tipo de prueba está dirigido a mujeres con antecedentes de enfermedades genéticas ligadas al sexo, a aquellas que no hayan podido conocer el sexo de su bebé a través de la ecografía (lo cual puede indicar un posible problema genético subyacente) o para aquellas futuras madres que simplemente tengan curiosidad por conocer el sexo de su futuro bebé.

El sexado fetal en sangre materna permite conocer el sexo del bebé con una alta fiabilidad a partir de la semana 11 del embarazo, una fecha muy temprana en comparación con las 20 semanas de la ecografía. Los resultados se obtienen a partir del análisis genético de la madre: se busca el gen SRY, que se encuentra ausente en la madre ya que lo aporta el padre, y se encuentra en el cromosoma Y. Si se encuentra este gen en la sangre de la madre es porque el cromosoma Y, el que aporta el padre y se combina con el X materno para dar lugar a un niño, ya se encuentra en el cuerpo de la madre, por lo tanto el bebé que va a nacer sería un niño con el 100% de seguridad. Si no se encuentra este gen, es más posible que el futuro bebé sea una niña.

A pesar de disponer de todas estas opciones para conocer el sexo del bebé antes de nacer, también hay parejas que deciden no saberlo y esperar al momento mágico del parto. Todas las opciones son perfectamente válidas, dependiendo de lo que decidamos nosotros.

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