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Del pañal al orinal: cómo y cuándo realizar el cambio

Aunque cada pequeño tiene su propio ritmo, a partir de los 2 años podemos empezar a "entrenar" a los niños en el uso del orinal. Te damos consejos para realizar el tránsito con éxito.

Cómo saber si es el momento adecuado, usar un orinal o un adaptador o qué pasos debemos dar y en qué orden son algunas de las dudas más frecuentes de los padres a la hora de decidir si conviene empezar a prescindir de los pañales. A continuación, te despejamos las principales incógnitas y te damos consejos útiles para realizar con éxito la transición del pañal al orinal.

Cómo saber cuándo es el momento adecuado

Aprender a utilizar el orinal es un proceso que requiere entrenamiento. Cada niño tiene su propio ritmo, aunque alrededor de los 24 meses la mayoría de los niños ya están preparados para iniciar el aprendizaje.

Ante todo, es importante no forzar la situación. Si esperamos hasta que el niño esté listo, el proceso resulta mucho más sencillo. Controlar los esfínteres y hacer uso del orinal no es una tarea sencilla para los pequeños ya que incluye toda una compleja rutina de aprendizajes sucesivos y consecuentes:

  • Entender qué es el orinal y qué se espera que haga con él.
  • Ser capaz de manifestar que tiene que ir al baño.
  • Aprender a desvestirse.
  • Controlar las ganas de orinar o defecar y dominar dichas funciones a su antojo.
  • Aprender a limpiarse.
  • Saber vestirse.
  • Habituarse a tirar de la cadena.
  • Acostumbrarse a lavarse las manos siempre después de ir al baño.

Por regla general, podemos comenzar el entrenamiento cuando el niño comienza a avisarnos cada vez que su pañal está sucio o si nos comunica frecuentemente que tiene ganas de hacer pipí o caca.

La primera etapa del aprendizaje consiste en conseguir que el pequeño entienda para qué sirve un orinal y cómo debe usarlo. Aunque al principio requiera la presencia y ayuda de sus padres para el resto de la rutina asociada con ir al baño, con el tiempo todo lo demás se desarrollará con naturalidad como parte del mismo hábito.

Cada etapa tomará su tiempo. Es frecuente y natural que se sufran “accidentes”. Es muy importante no regañar al niño cuando esto suceda y, en cambio, reforzar su conducta positiva con elogios para animarle a repetirla diariamente. A lo largo de todo el proceso debemos mostrarnos pacientes y comprensivos. El principal objetivo al principio del entrenamiento debe consistir en lograr que el niño entienda para qué sirve el orinal, no que domine todo el proceso.

Del pañal al orinal: cómo realizar el tránsito

Aunque durante el proceso cada familia puede descubrir sus propios “trucos” (acompañar las sesiones de orinal con la lectura de cuentos, utilizar muñecos o juguetes para familiarizar al niño con el uso del retrete, etc.), para comenzar el proceso de aprendizaje del uso del orinal, puede resultar útil seguir los siguientes pasos:

1. Compra un orinal y permite que el niño se familiarice con él

Aunque a algunos niños les gusta imitar a los adultos y prefieren entrenarse en un adaptador, la mayoría se sienten más seguros en un orinal que en la taza del váter. Esto es debido a que cuando se sientan en el orinal, tienen los pies sobre el suelo, guardan mejor el equilibrio y no temen caer al suelo o dentro de la taza. Cuanto más sencillo sea el orinal, tanto mejor. El pequeño debe entender que no se trata de un juguete, sino de un utensilio de higiene personal.

Una buena idea es hacerle partícipe de la compra y tener en cuenta sus gustos personales y preferencias para escoger, por ejemplo, un orinal del color favorito del pequeño. Al fin y al cabo lo va a usar él y cuanto más le guste, más predispuesto estará a utilizarlo.

Antes de empezar a usar el orinal, deja que el niño lo mire, lo manipule y se sienta cómodo con él. Dile que es “su” orinal y explícale para qué sirve y cómo se usa. Los primeros días, deja que el niño se siente en el orinal al menos una vez al día, completamente vestido, para que se acostumbre. Permite que el pequeño se levante del orinal en cualquier momento y nunca le obligues a que permanezca sentado si no quiere.

2. Colócalo a la vista y a su alcance

Colócalo a la vista y en un lugar accesible para él dentro de la habitación de la casa en la que el niño pase la mayor parte del tiempo. No es imperativo que el orinal esté sólo en el cuarto de baño. Déjalo en el cuarto de juegos, cerca de su cama, en el patio o en cualquier lugar donde el niño juegue, para que pueda usarlo cuando tenga ganas. Una vez que el pequeño haya comprendido por qué está ahí, anímale a usarlo cuando lo necesite.

A medida que el pequeño vaya comprendiendo lo que se espera de él, puedes ir retirándole el pañal en casa poco a poco. Durante cortos periodos de tiempo al principio, y siempre que esté en casa al final. Permítele volver a usarlo durante las horas de siesta o de sueño nocturno hasta que ambos estéis seguros de que domina la situación.

3. Crea una rutina

Cuando el niño se sienta cómodo sentándose en el orinal vestido, empezad a practicar sin ropa. Ésta es la siguiente etapa lógica que permitirá al niño acostumbrarse a la idea de desvestirse antes de ir al baño.

Acostumbra al pequeño a sentarse en el orinal cada vez que lo necesite. Habituarle a sentarse en él por las mañanas o después de cada comida puede resultar útil para hacer coincidir los momentos de aprendizaje con los de auténtica necesidad. De esta manera le quedará mucho más clara su utilidad.

4. Espera a que esté preparado

Forzar el aprendizaje es completamente contraproducente. Si el niño le tiene miedo al orinal o no se siente a gusto en él, no le obligues a usarlo. No te enfades con él, respeta su ritmo y suspende el entrenamiento durante varias semanas o incluso un par de meses.

No des mayor importancia al suceso, dale tiempo para que se acostumbre a la idea de usar el orinal y para que se sienta cómodo con él. No tener éxito a la primera no es sinónimo de fracaso, al final todos terminamos aprendiendo a ir al baño. Recuerda que es un proceso natural que debe recorrer el niño. Es su éxito, no el tuyo.

5. Mentalízate para afrontar los accidentes

Porque los habrá, sin duda. Sé tolerante y no le regañes cuando se equivoque. Este es uno de los aprendizajes más complejos que tiene lugar durante la infancia. A los peques les cuesta romper el hábito y la comodidad que supone usar pañales y no siempre llegan a tiempo de usar el orinal.

Cuando tu hijo haga una deposición en el pañal, tira delante de él las heces en el orinal. Aunque después debas limpiarlo, este gesto le ayudará a entender que es ahí donde deben ir a parar. Explícale suavemente que ese es el lugar adecuado para la orina y las heces tantas veces como lo necesite, a los niños les encanta poner cada cosa en su lugar.

6. Ten paciencia y mantén una actitud positiva

Si el pequeño asocia el orinal a constantes enfados y riñas, no querrá utilizarlo de ninguna manera. Todas las habilidades recién adquiridas se perfeccionan con el tiempo.

Evita las comparaciones. Cada niño es un mundo y a unos les resulta más sencillo que a otros aprender determinadas cosas. Pero al final, todos los niños dominan el control de sus esfínteres.

7. Felicitaciones y premios

Aunque el objetivo final sea que el niño domine todos los aspectos que implica ir al baño, desde dirigirse a él en el momento adecuado hasta tirar de la cadena y lavarse las manos, cada logro del camino debe ser celebrado.

Los niños pequeños buscan constantemente el reconocimiento de sus padres. Cuando elogiamos un determinado comportamiento estamos fijando una idea en su memoria: “Lo estoy haciendo bien”. Esto llena de satisfacción y orgullo personal al pequeño, sensaciones muy placenteras que elevan su autoestima. Por tanto, estaremos aumentando las probabilidades de que repita la misma conducta en el futuro.

Otras sugerencias útiles

Hay muchos “trucos” sencillos que pueden resultarnos muy útiles a la hora de entrenar a nuestro hijo en el uso del orinal:

  • Observa las señales del niño. Muecas, gruñidos o posturas podrían indicarte en qué momento el niño necesita evacuar. Pregúntale si tiene ganas de usar el orinal.
  • Fomenta la imitación. Cuando te sientes en la taza del váter, deja que tu hijo también se siente a tu lado en su orinal.
  • Viste a tu hijo con ropa suelta y fácil de quitar. 
  • Deja que tu hijo tire la cadena. A muchos niños les encanta el sonido del agua del baño.
  • No le castigues ni le dejes con la ropa sucia. Esto no debe formar nunca parte de su método de entrenamiento para ir al baño o usar el orinal.
  • Comienza a ponerle ropa interior. Una vez que el pequeño haya aprendido a usar bien el orinal varias veces al día, quizás esté listo para empezar a usar ropa interior.
  • No te apresures en retirarle del todo los pañales. Aportan seguridad y son muy tranquilizadores, sobre todo durante la noche o los paseos por la calle en los que el pequeño no dispone de su orinal. Si el pequeño tiene una mala experiencia fuera de casa, puede que asocie la falta de pañales con algo desagradable y desandéis parte del camino.
  • Ten siempre a mano una muda de ropa limpia. Y esto debe incluir también calcetines y zapatos.
  • Ponte de acuerdo con las personas que cuidan a tu hijo. Haz partícipe de tus planes de entrenamiento a cualquier persona que esté con el niño durante el día (niñeras, hermanos mayores, abuelos, personal de la escuela infantil, etc.). Explícales de forma clara la forma en que quieres entrenar a tu hijo para que este no reciba órdenes contradictorias.

Por último, algunos niños sufren estreñimiento durante la infancia. Si el pequeño siente dolor al evacuar, el entrenamiento del orinal se verá gravemente afectado. Para mantener las deposiciones blandas, puedes aumentar su ingesta de fruta y verdura, y hacerle beber más agua. También puedes consultar a su pediatra para que te sugiera algunos cambios en su dieta. Retoma el entrenamiento cuando las heces estén más blandas. Tranquiliza al niño entonces y dile que cuando use el orinal ya no le va a doler.