Embarazo, Padres

La anestesia epidural en el parto

Si le preguntas a cualquiera que no sepa de anestesia, te dirá que una operación de varices lleva anestesia epidural. O una operación de prótesis de rodilla. Aunque también puede hacerse con grandes dosis epidurales, las dos operaciones anteriores se hacen con anestesia espinal.

La diferencia la veis en este dibujito. El espacio epidural es un espacio pequeño (de milímetros) que está alrededor de la médula espinal, por fuera de una membrana que es la que contiene el líquido cefalorraquídeo (que baña la médula y el cerebro). En ese espacio es donde vamos a colocar el anestésico que proporciona el alivio de las contracciones del parto. En cambio, cuando hacemos una anestesia espinal, lo que hacemos es atravesar la membrana (que se llama duramadre) y meternos en la médula, donde vamos a poner la medicación.

Anestesia

En un parto, no se anestesia generalmente a la embarazada. La epidural es un analgésico que ponemos en ese espacio alrededor de la médula, que atonta a los nervios pero no los duerme. Sentimos las piernas y la barriga en todo momento, lo que no tenemos que sentir es dolor.

Para llegar al espacio epidural y poner ese catéter, el anestesista necesita sentar a la mujer en la camilla e ir progresando con una aguja (después de poner anestesia local) entre dos prolongaciones de las vértebras hasta llegar al espacio epidural. La posición (sentada, con la espalda lo más arqueada posible hacia fuera) no es cómoda y, además, no es un proceso automático. Se tardan unos minutos y durante el tiempo en el que te estén pinchando te van a dar contracciones. Pero es muy importante que no te muevas. ¿Por qué? Porque una de las complicaciones más frecuentes que tiene la técnica es –generalmente, por un movimiento involuntario– pinchar la membrana que recubre la médula. Esta complicación se llama punción dural. No pasa nada grave si se produce, pero la mujer va a estar durante una semana con un intenso dolor de cabeza, porque se produce una pequeña fuga del líquido cefalorraquídeo a través del agujerito del pinchazo. Este agujerito se cierra después, como cualquier herida, sin consecuencias.

Una vez que se localiza el espacio, el anestesista introduce el catéter finito a través de la aguja y pone lo que se llama “dosis test”. La dosis test es una pequeña cantidad de anestésico para comprobar que efectivamente estamos en el sitio adecuado. Y evitar otra de las complicaciones de la epidural que es el paso de anestésico local a sangre. Gracias a esta comprobación, que se hace siempre, esta complicación es rarísima.

Una vez que hemos visto que la dosis test es inocua, se pone la dosis bolo, que va a tener efecto analgésico.

¿Quién no puede pincharse una epidural?

Las mujeres con alteraciones de la coagulación no pueden pincharse una epidural porque existe un riesgo de sangrado en ese espacio pequeño en el que va el catéter. El sangrado en ese espacio sí que es peligroso. Por eso se pide una analítica de coagulación siempre antes de realizar la técnica para ver que es completamente segura. Tampoco es conveniente en mujeres que tengan enfermedades neurológicas progresivas porque la medicación que ponemos en el catéter puede aumentar sus síntomas. Ni si existe infección cercana al punto de punción porque la metemos dentro del canal epidural. Pero todos son casos extremadamente raros. Son contraindicaciones relativas las deformidades graves de la columna, como por ejemplo, una espina bífida.

Hace años, no se ponía la epidural si tenías un tatuaje en la zona baja de la espalda porque se pensaba que al meter la aguja podías arrastrar pigmentos del tatuaje al interior del espacio epidural y producir una meningitis. Esto –gracias a un estudio con muchísimas embarazadas– se vio que era mentira. Y actualmente, un tatuaje en la zona lumbar no contraindica la epidural.

¿Afecta a mi bebé?

No. Rotundamente, no. Hay una sola parte en la que el bebé se ve afectado y es al poner la dosis bolo. En ese momento, se produce una bajada de tensión. ¿Por qué? Por varios motivos:

  • El primero, porque a la madre se le quita el dolor (que dispara la tensión arterial).
  • El segundo porque se produce una dilatación de los vasos sanguíneos de cintura para abajo, con lo que también disminuye la tensión.

Para evitar que ese bajada de tensión pueda afectar al niño (porque está claro que si tenemos una bajada muy brusca de tensión, el bebé también la sufre) se ponen sueros antes de pinchar la epidural a la madre, para subirle la tensión y evitar ese efecto secundario. Y se usan dosis de anestésicos bajas administradas de forma lenta.

¿Aumenta el riesgo de tener una cesárea?

Pues no. Es otro de los mitos que galopan en la red. De hecho, en 2010, la ACOG (American Congress of Obstetrician and Gynecologist) recomienda el uso de epidural en el parto dado que no incrementa el riesgo de parto instrumentado. ¿Por qué se dijo entonces durante muchos años que sí aumentaba? La conclusión a la que se ha llegado después de muchos estudios es que las mujeres con partos más dificultosos suelen solicitar más a menudo la epidural. Si el parto es dificultoso, la probabilidad de cesárea es mayor, pero por el tipo de parto, no por la técnica anestésica

¿La epidural enlentece el parto?

Otro de los mitos sobre la epidural es que hay que esperar a que el parto esté avanzado “para que no enlentezca el parto”. Desgraciadamente, como lo de “vomitar la anestesia” –otro disparate, ya que los fármacos anestésicos desaparecen de la sangre en menos de dos horas– es algo que oímos decir incluso a sanitarios. No es verdad. En la primera fase del parto, desde que el cuello empieza a dilatarse hasta que la madre empieza a empujar la epidural no tiene efecto alguno sobre el ritmo del parto. Sí lo tiene en los pujos, que puede retrasar 15-20 minutos, pero es porque, al no tener dolor, el desespero de la madre es menor.
Se pone la epidural en el momento en el que se considera que estás de parto.

Más información

Después de ocho años como bloguera profesional me di cuenta de que la mayoría de las preguntas que me llegaban eran dudas sobre la epidural. Y buscando las respuestas en la red, encontré una gran desinformación, como en casi todo lo que toca a esa gran desconocida que es la especialidad de Anestesiología. Por eso, con la colaboración de ginecólogos, pediatras y matronas, pero –sobre todo– con la colaboración de las madres de la blogosfera, me decidí a montar una web de información sobre la epidural en el parto. En ella profundizaremos en estas y otras cuestiones. Si os queréis pasar por www.epiduralenelparto.com, seréis bienvenidas.

Ana

“Las anestesistas parimos con epidural. ¿Lo haríamos si fuera algo realmente arriesgado?”

Dra. Ana González Duque, @DoctoraJomeini
Médico adjunto de Anestesiología del Hospital Universitario de Canarias.
Coordinadora de la Unidad de Dolor Crónico de Hospiten Rambla.
Linkedin de la Dra. Ana González Duque.