Embarazo

Escarlatina y embarazo, ¿por qué ocurre?

Si padeces escarlatina durante el embarazo debes tener mucho cuidado, ya que esta enfermedad infecciosa puede tener complicaciones.

La escarlatina es una enfermedad infecciosa que no tiene por qué ser peligrosa. Se trata de una enfermedad provocada por la bacteria estreptococo (la misma que es responsable de la faringitis estreptocócica), lo que implica que debe tratarse con antibióticos.

Cordón umbilical

Muchas mujeres se preocupan por el riesgo de que la escarlatina y el embarazo ocurran al mismo tiempo (la posibilidad de contagio durante el embarazo está ahí, a pesar de que la madre ya haya sufrido escarlatina en su infancia), pero esta enfermedad no afecta, en principio, al desarrollo del bebé. Ante la aparición de esta enfermedad, siempre se debe acudir al médico para evitar complicaciones.

La escarlatina no causa una amenaza seria a las mujeres embarazadas porque no representa ninguna amenaza para el desarrollo del bebé.

Escarlatina y embarazo

La escarlatina tiene lugar cuando la bacteria del estreptococo produce toxinas que viajan a través del torrente sanguíneo y producen un una erupción en la piel además de síntomas parecidos a una faringitis. Esta afección se adquiere al entrar en contacto con una persona infectada, sobre todo mediante secreciones bucales o nasales.

Lo que más preocupa de la escarlatina y el embarazo es la fiebre alta que se produce como un síntoma de esta enfermedad. La fiebre alta supone un riesgo cuando ocurre durante los primeros días del embarazo, ya que la alta temperatura se ha asociado con defectos algunos defectos congénitos. Si no se trata, la escarlatina puede, en casos excepcionales, causar otros riesgos: meningitis o infecciones sistémicas.

También cabe señalar que cuando una mujer embarazada tiene fiebre mientras da a luz, hay muchas probabilidades de que el bebé recién nacido también se infecte.

 

Con la escarlatina, la fiebre supera los treinta y ocho grados. Esta debe ser tratada por un médico, puesto que si la fiebre no se trata sí que puede suponer un peligro durante el embarazo.

Síntomas iniciales más comunes

La escarlatina va acompañada de fiebre alta y una erupción cutánea por todo el cuerpo, pero algunos síntomas iniciales más comunes, antes de que aparezca la erupción, son: dolor de garganta, fiebre, vómitos, resfriado, dolor de cabeza y de estómago.

Una vez que estamos infectados, la erupción aparecerá en el primer o segundo día. Se trata de una erupción roja que comienza por la frente, el cuello y el pecho y se extiende a la espalda y los brazos. La erupción comenzará a desaparecer en una horquilla de 2 a 7 días.

Es fácil tratar la escarlatina con antibióticos, normalmente a base de amoxicilina y penicilina, que también son seguros durante el embarazo. Una vez administrado el tratamiento por el médico, la erupción empezará a remitir. Normalmente el tratamiento se seguirá durante 10 días, a pesar de que la mayoría de los pacientes se recuperarán en 4 ó 5 días.