Padres, Reproducción Asistida

¿En qué consiste la congelación de óvulos?

Es una opción cada vez más demandada por aquellas mujeres que quieren preservar su fertilidad para poder ser madres en el futuro.

Cada vez más mujeres retrasan el momento de la maternidad por diferentes motivos en las sociedades modernas. Es por ello que la congelación o vitrificación de óvulos se ha convertido en una alternativa para todas aquellas que desean preservar su fertilidad porque quieren ser madres pasado un tiempo. Esta técnica en auge mantiene la edad genética de los óvulos, de manera que permite que, cuando la mujer decida tener un hijo, esos óvulos se puedan descongelar y conserven la calidad que tenían en el momento de su extracción.

¿Quién puede congelar sus óvulos?

Entre las principales demandantes de este procedimiento están las mujeres que optan por posponer la maternidad y quieren conservar su fertilidad. La mujer nace con un promedio de un millón de óvulos; llega a la pubertad con 400.000 y, a partir de ahí, pierde mil en cada ciclo menstrual. Por lo tanto, la congelación es una opción cada vez más solicitada por mujeres jóvenes sin pareja que quieren asegurar su futura maternidad o con pareja que deciden retrasar la llegada de un hijo por razones personales, económicas o profesionales.

Otro motivo es antes de seguir un tratamiento oncológico. La quimioterapia y la radioterapia producen daños irreversibles en los óvulos. Por eso, la vitrificación abre la puerta a técnicas de reproducción asistida para tener un hijo una vez superada la enfermedad.

A esto se suman razones ético-morales, acogiéndose a este procedimiento mujeres que no desean congelar embriones en ciclos de fecundación in vitro, o para aumentar las posibilidades de embarazo en mujeres de baja respuesta ovárica.

¿Cómo es el proceso para la congelación de óvulos?

Un proceso de vitrificación de ovocitos es muy similar a los primeros pasos de una FIV. En primer lugar, se realiza una estimulación ovárica para aumentar el número de óvulos que la mujer es capaz de obtener en un ciclo, practicándose ecografías de control hasta comprobar que el tamaño folicular es el idóneo. Llegados a este punto, se procede a la punción transvaginal de ambos ovarios en quirófano con la paciente sedada para la recuperación de los ovocitos. Una vez comprobada su calidad, los ovocitos se vitrifican a la espera de su utilización.

Ya congelados, los ovocitos no se deterioran con el paso del tiempo, permanecen exactamente en las mismas condiciones que en el momento en el que se vitrificaron, por lo que podrían estar congelados indefinidamente. A su vez, la fertilidad de la paciente no se verá disminuida por el hecho de haberse sometido a un ciclo de estimulación para congelar ovocitos.

La vitrificación o congelación de óvulos

¿Cuál es la edad más recomendable para la congelación de óvulos?

No existe una edad mínima ni una edad máxima para vitrificar los ovocitos. Es cierto que se necesita tener una buena reserva ovárica y una calidad ovocitaria suficiente para que la congelación ofrezca garantías, y eso se suele asociar a pacientes más jóvenes, pero cada caso es distinto.

No obstante, los especialistas recomiendan vitrificar los ovocitos antes de los 37 años. A partir de los 35 años, empieza a darse una pérdida importante en el número y la calidad de los óvulos, que aumenta de manera exponencial a partir de los 37,5-38 años.

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Es indudable que la edad de la mujer en el momento de la vitrificación de ovocitos influye en las tasas de éxito del tratamiento, pero es importante tener en cuenta que el objetivo de la vitrificación es tener guardados unos óvulos que den la posibilidad de retrasar la maternidad sin tener que recurrir a ovocitos de donante.

Llegado el momento de buscar el embarazo, esta técnica ofrece una posibilidad, no una seguridad, ya que para que se produzca la gestación entran en juego otros condicionantes como la calidad del semen con el que se fecunden los óvulos o la capacidad de implantación de los embriones en el útero de la mujer.