Bebés, Salud Dental

Si has tenido un bebé: cepíllale los dientes desde el primer día

Explicamos algunas de las recomendaciones de la Sociedad Española de Odontopediatría, que incide en la importancia de cepillar los dientes de los bebés desde el principio.

Como para todo buen padre, abordar correctamente la salud de nuestro hijo desde las etapas más tempranas constituye una de nuestras prioridades elementales. Un asunto en el que tienen cabida no solo aquellos aspectos relacionados con el desarrollo de su sistema locomotor y mental, sino también con la prevención de enfermedades, infecciones y demás.

Estos últimos, unos aspectos en los que incidirá también su salud bucodental. Efectivamente porque cepillarle los dientes a nuestro pequeño desde el primer día, resulta básico. Una recomendación de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) que hoy explicamos con más detalle.

Qué dice la Sociedad Española de Odontopediatría

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El organismo prescribe empezar a cuidar la dentadura del bebé desde la misma aparición de los primeros dientes e insiste en la importancia de los de leche que, al caerse más adelante, son considerados por algunos progenitores como “menos importantes”.

Sin embargo, nada más lejos, de hecho este error puede propiciar la aparición de complicaciones en la boca del niño, pues sirven para que pueda masticar y alimentarse correctamente, para que aprenda a hablar y a pronunciar bien las letras, y mantienen el espacio necesario para el diente venidero definitivo. Un proceso que suele producirse hacia los seis meses de edad y que lleva aparejadas ciertas molestias, el posible sangrado de las encías y similares.

Será a partir de entonces cuando empezaremos a cepillárselos, un hábito que es también un aprendizaje, que acabará convirtiéndose en una supervisión que debería alargarse hasta los siete años al menos, según los expertos.

La organización establece algunos factores de riesgo en el desarrollo de caries en la primera infancia, como la insuficiente higiene oral, la lactancia materna (o biberón) por la noche, el consumo frecuente de carbohidratos fermentables, un historial con caries y otros similares. En cuanto a esta primera, la SEOP afirma que, “una vez erupcionado el primer diente de leche, lo ideal sería ir disminuyendo gradualmente la lactancia materna durante las noches” y que resulta “importantísimo realizar la limpieza dental inmediatamente después de la toma” (aunque el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría explica al respecto que lo más probable es que la leche materna no sea en realidad un factor de riesgo de caries).

También recomienda levantar el labio superior del bebé una vez al mes para buscar signos iniciales de caries como “pigmentación o manchas blancas en la parte externa de los dientes” y se refiere, asimismo, a la limpieza de las encías desde el nacimiento.

Consejos durante la aparición de los primeros dientes

Más allá de los comentados, cabe mencionar que, durante su aparición –en la que suele aumentar la cantidad de baba e incluso producirse fiebre- podemos llevar a cabo una serie de trucos que le ayudarán a sobrellevar estos síntomas.

Una opción es hacerte con mordedores fríos (jamás objetos congelado que, incluso, podrían causarle quemaduras) y bálsamos específicos, aunque aquí convendría que revisaras la composición, pues algunos no deben ingerirse o incluso contienen azúcares. En todo caso, consulta al pediatra u odontopediatra antes de decantarte por cualquiera de ellos.

Qué cepillo de dientes para bebés comprar

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Llegados a este punto, cabe preguntarse cuál es el mejor cepillo de dientes para estos primeros. Sin embargo, para empezar a limpiar los primeros conviene hacerlo con gasas y guantes especiales que permitirán al niño y a los padres acostumbrarse. Los hay de silicona y forma de dedal con pequeñas cerdas incrustadas en la parte de las yemas.

Más adelante, pasaremos a los cepillos adaptados, pequeños y suaves, y con mangos ergonómicos que facilitan el agarre, que todavía no se encuentra desarrollado por completo. En todo caso, lo más importante es que no dañen sus encías y que se adapten a vuestras necesidades.

Y tal y como haces con el tuyo propio, cámbialo cuando observes que empieza a deteriorarse (algunos de los indicativos más obvios tienen que ver con las cerdas abiertas y aplastadas). También deberías tener en cuenta el diseño del cepillo en sí mismo, que puede llegar a motivar a tu pequeño a cepillarse. Si le gusta Barrio Sésamo, escoge uno de Epi y Blas, por ejemplo, aunque siempre será más importante la calidad del cepillo que los motivos que lo adornen.

Qué pasta o crema de dientes es la más apropiada

A la hora de comprar la pasta de dientes, hace años que se recomienda que la pasta lleve una cantidad considerable de flúor para que sea efectiva, controlando el riesgo de que el bebé se la trague con una clara limitación de la cantidad. Tal y como explicamos hace unos meses, lo ideal es utilizar una pasta con al menos 1000 partes de flúor por millón, poniendo en el cepillo la cantidad equivalente al tamaño de un grano de arroz.

A partir de los 3 años, la concentración de flúor aumenta a un mínimo de 1.350 ppm y también la cantidad de pasta, que pasa a ser equivalente al tamaño de un guisante.

Cómo cepillar los dientes a un bebé

Para facilitar el proceso de cepillado lo ideal es que nuestro hijo tenga la cabeza apoyada en una superficie estable pero que se encuentre lo suficientemente cerca de la vista del progenitor que está llevando a cabo la tarea. El regazo es una buena opción.

En cuanto el movimiento, deberá ser horizontal o en círculos pequeños y suaves, como los que llevas a cabo en tu propia dentadura. No dejes huecos en la superficie de cada diente y cepíllalos por dentro. Para lograrlo con éxito puedes dividir la boca en cuatro partes y centrarte en ellas de manera separada.

Será la manera de no descuidar ninguna zona de la boca, de evitar prestar más atención a una que a otra, etcétera. Comienza también por los dientes que se encuentre en la parte trasera y acaba con la boca. Haz los descansos que necesite tu hijo y permite que se relaje. Respecto a la frecuencia, lo más recomendable es hacerlo al menos dos veces al día durante dos minutos, con especial atención al cepillado de antes de dormir.

Otros consejos

Por supuesto y para acabar, existen también otros consejos y errores relacionados con la salud bucodental del niño. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, a la costumbre de besarlos en los labios. Un gesto precioso y aparentemente inocente pero que incrementa los riesgos de padecer caries en el pequeño, que nace con la boca indefensa y se ve obligado a luchar contra nuevas bacterias.

Cuidar la alimentación, reducir la ingesta de azúcares, y evitar el picoteo entre horas, son otros factores que nos ayudarán a evitar problemas. Los alimentos dulces y las comidas con alto contenido en almidón también pueden contribuir al surgimiento de las caries. Para mantener una boca sana desde la infancia hasta la edad adulta, por otra parte, la SEOP también recomienda realizar una consulta con el odontopediatra antes del primer año de vida.