Nutrición

¿Cómo tratar la obesidad tipo 1?

La obesidad tipo 1 es una enfermedad crónica tratable que aparece cuando existe un exceso de grasa en el cuerpo.

Con excepción de las personas que son muy musculosas, aquellas cuyo peso supera en un 20% o más el punto medio de la escala de peso según el índice de masa corporal (IMC) son consideradas obesas. Los expertos advierten que los efectos más negativos de la obesidad agravan a corto plazo patologías graves como la diabetes, la hipertensión, las complicaciones cardiovasculares, especialmente la cardiopatía isquémica, e incluso algunos tipos de cáncer, como los gastrointestinales.

Además, la obesidad puede causar otros problemas serios. La acumulación del exceso de grasa debajo del diafragma y en la pared torácica puede ejercer presión en los pulmones provocando dificultad para respirar y ahogo. Asimismo, la dificultad en la respiración puede interferir gravemente en el sueño, ocasionando la parada momentánea de la respiración (apnea del sueño), lo que conlleva somnolencia durante el día y otras complicaciones.

Además, la obesidad se asocia a problemas ortopédicos, incluyendo lumbalgia y agravamiento de la artrosis, especialmente en las caderas, rodillas y tobillos. Los trastornos cutáneos son también frecuentes por exceso de sudoración.

Factores que inducen a la obesidad tipo 1

La obesidad de tipo 1 es la más común en el mundo desarrollado y se debe a la ingesta excesiva de alimentos poco saludables y azúcar, es decir, la “comida basura” repleta de grasas trans, cuyos ingredientes son de muy difícil digestión y favorece que la grasa se acumule en el cuerpo.

Hay muchas causas implicadas en el surgimiento de esta enfermedad. Además de una mala alimentación o la falta de ejercicio físico, también existen factores genéticos y orgánicos que inducen a su aparición y pueden influir los factores socioeconómicos.

obesidad

Para solucionar este tipo de sobrepeso, es necesario reducir la ingesta de estos alimentos y realizar ejercicio al menos 30 minutos diarios. Si la obesidad está avanzada, es imprescindible que personal médico especializado determine y supervise una dieta adecuada a las necesidades de la persona para evitar que siga aumentando y acarree más problemas de salud.

Tratamiento: cambio en las costumbres diarias

Es muy importante tener una dieta sana y equilibrada. La alimentación debe aportar al cuerpo una cantidad mínima de energía para que funcione normalmente. Las dietas extremas son perjudiciales para la salud y no son una buena solución porque el peso perdido se recupera e incluso aumenta.

El control y el tratamiento de la obesidad pretenden disminuir los riesgos para la salud y mejorar la calidad de vida.

Un tratamiento para conseguir el peso apropiado combina actividad física con una dieta saludable y la modificación de las costumbres diarias, ya que perder kilos pasa por transformar nuestro modo de vida y comportamiento. Podemos lograr adelgazar gracias a tratamientos muy avanzados y que no requieren cirugía.

Llevar una dieta sana y equilibrada, junto con la práctica regular de ejercicio físico, son claves para la prevención de la obesidad.

Los expertos aconsejan realizar un mínimo de cinco ingestas de alimentos al día en raciones reducidas, así como seguir un patrón alimentario cercano a la dieta mediterránea, es decir, bajo en grasas y rico en frutas y verduras.

En cuanto al deporte, la constancia es fundamental. La intensidad debe adecuarse a las necesidades y al estado físico de la persona.