Deporte, Entrenamiento

En forma en la playa: deportes que puedes practicar a la orilla del mar

Estos son los deportes clásicos y los más novedosos que puedes practicar a la orilla del mar.

En verano, además de descansar en nuestro período de vacaciones, también podemos aprovechar para ponernos en forma a la orilla del mar. Existen muchos deportes, desde los más clásicos como el voley-playa o las palas hasta los más novedosos como el wakeboard, que podemos practicar dentro y fuera del agua y que nos ayudan a mantenernos en buena forma mientras disfrutamos del sol y de nuestro tiempo libre.

Sin duda lo mejor es que estos deportes suelen practicarse en pareja o en grupo, por lo que también son una oportunidad genial para socializar y divertirnos con los amigos o en familia. Solo recuerda proteger tu piel de forma adecuada antes de ponerte a jugar, y usar gafas de sol para que la luz solar no dañe tus ojos. ¿Todo preparado? ¡Ya solo queda divertirnos!

Los clásicos más divertidos

Si hay un deporte que triunfa en la playa, ese es el de las conocidas palas. Podemos jugar un uno contra uno con un amigo, o bien participar en un grupo grande de amigos: sea como sea, es uno de los deportes más divertidos que puedes practicar en la orilla. Solo necesitas un par de palas de madera o de plástico y una pequeña pelota para que comience la diversión. Podrás hacer correr a tu contrincante detrás de la pelota (¡o él a ti!) pero recuerda que es importante también el trabajo en equipo para conseguir mantener la pelota en juego la mayor cantidad de tiempo posible. Correr por la arena y recoger la pelota nos hará trabajar nuestras piernas y glúteos, y también podremos poner a prueba nuestra coordinación.

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Otro deporte perfecto para practicar a la orilla del mar es el frisbee o disco volador. No consiste solo en lanzar el disco e intentar cogerlo, sino que además podemos incluir divertidas piruetas que hagan un poco más arriesgadas las maniobras. Jugar al frisbee en la orilla de la playa y terminar dándonos un remojón en el agua tras correr detrás del disco no es nada raro: al revés, es muy agradable en las largas jornadas playeras con calor. Si juegas en la orilla y te sumerges hasta las rodillas, la resistencia del agua te hará trabajar aún más tus piernas.

Muchas de nuestras playas cuentan con canchas de voley-playa entre sus instalaciones, y la puesta de sol, cuando la arena ya no quema pero aún podemos disfrutar del calorcito, es uno de los mejores momentos para practicar este deporte. Los jugadores pueden golpear el balón con cualquier parte del cuerpo, incluidos las piernas y los pies, siempre que la pelota se mantenga en juego. Correr y saltar por la arena, una superficie menos estable de lo habitual, nos ayudará a fortalecer nuestro tren inferior.

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Deportes playa

Seguro que tienes en mente el esquí acuático de toda la vida, donde nos deslizamos sobre dos esquíes similares a los de nieve a merced de las olas y de una lancha motora. ¿Qué tal si ahora incluimos la tabla de snowboard en nuestra ecuación? Así es como obtenemos el wakeboard: una mezcla de snowboard y esquí acuático que hará las delicias de los deportistas más arriesgados. La alta velocidad que alcanzan las lanchas promete una buena descarga de adrenalina para el que va sobre la tabla. Una vez que seamos wakeboarders experimentados podemos comenzar a ensayar piruetas sobre nuestra tabla.

¿Has visto a personas deslizarse sobre las olas con una gran tabla de surf y un remo? Están practicando stand-up padle surf o SUP, un deporte novedoso que nos ayuda a tonificar toda nuestra espalda y nuestros brazos con la remada mientras nuestra zona media  se ocupa de que no perdamos el equilibrio. Un deporte exigente pero mucho más tranquilo que el wakeboard y que nos ayuda a conectar con nosotros mismos y con el mar. ¿Te apetece una pequeña travesía a remo?

También sobre tablas de un tamaño un poco mayor a las tradicionales de surf y con algo más de flotabilidad podemos practicar Yoga o Pilates sobre el agua. Si ya eres un maestro de las asanas en tierra firme, probarlas sobre la superficie acuática te dará otra perspectiva totalmente diferente de esta disciplina: nuestro core o zona central tiene que activarse mucho más para mantenernos en equilibrio, ya que el agua es una superficie inestable y cambiante. Sobre estas grandes tablas podemos trabajar nuestra flexibilidad y nuestra coordinación.