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Plasma rico en factores de crecimiento, qué es y para qué sirve

El plasma rico en factores de crecimiento es una de las puntas de lanza de la medicina regenerativa. Sus aplicaciones no paran de crecer y ya ocupa un lugar destacado en odontología, traumatología e, incluso, medicina estética.

En investigación y ciencia hay pocos casos en los que un medicamento, un proceso diagnóstico, una terapia o una tecnología logren en tan poco tiempo resultados tan positivos como el plasma rico en factores de crecimiento (PRGF, por sus siglas en inglés) en términos de eficacia, seguridad y mínima invasión. Esta herramienta biotecnológica ha sido desarrollada por una compañía española con sede en Álava y presencia en más de 25 países.

Qué es el plasma rico en factores de crecimiento

Los factores de crecimiento son proteínas que se encuentran en el plasma sanguíneo encargado de la regeneración y reparación de los tejidos cuando sufren un daño. Los factores de crecimiento están implicados en la diferenciación celular, la formación de vasos sanguíneos y la migración de las células hacia los lugares en los que es necesario activar este mecanismo de reparación.

La infiltración de PRGF es un recurso biológico obtenido a partir de la sangre del propio paciente. A este se le extrae una determinada cantidad de sangre como en cualquier análisis de rutina. La sangre extraída básicamente se centrifuga y se somete a un procedimiento para separar los componentes sanguíneos y aislar las proteínas y los factores de crecimiento que intervienen en el mecanismo reparador que se activa cada vez que el organismo sufre una agresión por una cirugía, una lesión o un traumatismo.

Este preparado se aplica o se inyecta directamente en el lugar donde se pretende que actúe. Si la zona está a cierta profundidad, el especialista puede ayudarse de un ecógrafo para guiar la inyección y ser así más preciso. El proceso dura generalmente unos 20 minutos y no requiere anestesia.

Ventajas del PFGR

Después de la administración del PRGF el proceso de regeneración y curación de los tejidos es más eficaz y más rápido. El tratamiento es indoloro, mínimamente agresivo y no provoca efectos secundarios (salvo las molestias típicas de cualquier pinchazo y solo en algunos casos) ni rechazo, ya que se trata de un material biológico procedente del propio paciente.

¿En qué campos de la medicina ha demostrado eficacia?

  • Odontología. El PRGF se investigó y desarrollo en odontología y cirugía maxilofacial hace más de veinte años. Los especialistas de esta área buscaban la forma de solucionar una de las principales complicaciones de sus pacientes; el fracaso de implantes y prótesis dentales y maxilares debido a la falta de integración de estos materiales en el hueso. Gracias a la aplicación de PRGF se logró dar un salto de calidad en materia de osteointegración y cicatrización y la cifra de fracaso se redujo drásticamente.
  • Curación de úlceras. Este producto contribuye a solventar los problemas de cicatrización y favorece la curación de úlceras cutáneas, muy frecuentes en pacientes diabéticos. Además, reduce el dolor y la inflamación local asociados a estas úlceras.
  • Traumatología. El PRGF optimiza el proceso de curación de los pacientes con lesiones tendinosas y musculares, tales como tendinopatías crónicas, roturas fibrilares o de ligamentos, patologías del menisco… También se usa después de intervenciones para reparar fracturas, implantar prótesis… con el objetivo de que el organismo repare mejor y en menos tiempo la agresión de la cirugía. Asimismo, la administración periódica de este producto frena la artrosis; deterioro progresivo de las articulaciones asociado a la edad (aunque muchas veces aparece en adultos jóvenes) que causa dolor y pérdida de funcionalidad. El PRGF ralentiza la enfermedad, reduce el dolor y mejora la movilidad.
  • Medicina estética. Múltiples inyecciones de PRGF repartidas por el rostro y el cuello contribuyen a mejorar el estado general de la piel. No se trata de un tratamiento antiarrugas, sino de un recurso para tener una apariencia más saludable y una piel más luminosa, uniforme y firme.
  • Tricología. Sin ser un milagro anticaída, el PRGF sí incide en la vascularización del folículo piloso (la zona en la que se genera cada pelo) y en la generación de vasos sanguíneos próximos. Ha demostrado su efecto en alopecias androgenéticas en pacientes postmenopáusicas como complemento de otros tratamientos clásicos para la caída del cabello.
  • Oftalmología. La aplicación de PRGF es útil para tratar el ojo seco y las úlceras corneales latentes (las que presentan dificultades de cicatrización). Además, mejora la evolución tras la cirugía refractiva con láser o la perforación corneal asociada al trasplante de membrana amniótica.